The Economist sigue siendo la bandera del liberalismo radical y mantiene el mismo discurso desde hace 160 años. Así lo afirma el editor jefe de esta publicación, John Micklethwait. En conversación con PRNoticias, asegura que los lectores, además de demandar análisis objetivos, quieren conocer la opinión de los medios de comunicación. A su juicio, la independencia de The Economist está dada la apertura a las críticas incluso, dentro de la misma organización. Y confiesa que
Comenzaste como editor en jefe de The Economist en abril, ¿cuál es tu balance de estos meses al frente de la publicación?
Fue bastante difícil cuando pasé gran parte de los cuatro preros meses en Londres, aprendiendo todo sobre el trabajo y cómo tomar una decisión. Pero lo realmente difícil era tomar una decisión correcta mientras, sultáneamente, estaba aprendiendo. Desde hace dos meses comencé a salir más de la oficina, eso hizo que la gente de alrededor cambiase y esta semana tenemos una nueva sección internacional.
¿Sigue pensando en The Economist como la bandera del liberalismo radical?
Si, totalmente. Creo que quizá sea el discurso, que viene siendo el mismo desde hace 160 años. Intentamos cambiar las cosas y, sin duda, se pueden cambiar. Lo que hay que hacer es esforzarse modificar las decisiones que vamos tomando y la situación irá cambiando.
En su últo artículo, el directo anterior de The Economist dijo que la revista nació con vocación informativa, que incluía tres cuartos de descripción de la actualidad y un cuarto de opinión sólida…
Alguno me lo ha dicho esta mañana, pero yo creo que a la gente le gusta el análisis, el análisis objetivo, pero también quieren saber qué es lo que tú opinas. Un gran centaje quiere conocer tu opinión.
Tanto la prensa económica como la política han tenido mucha presión sobre sus hombros, la relevancia de una publicación como The Economist es incuestionable, ¿cuáles son las garantías de la independencia en su publicación?
Una de las ventajas de The Economist es la independencia. La independencia en la organización, la independencia para que cualquiera pueda decirme que he cometido un error. Nos podemos equivocar con la elección de un líder, y es útil que esto sea criticado.
Hace tres años apoyasteis la invasión de Irak. Tres años después, ¿crees que fue una buena decisión o consideras que fue errónea?
Bueno, la decisión fue tomada mi predecesor, pero supongo que en ese momento estuvo bien. Yo tengo una opinión respecto de esto. Ha sido un desastre, lo exagerado y mal hecho. Cuando el plan original cae tierra y cuando no hay ningún plan, no se puede trabajar de forma reflexionada. Pero todo puede ser fruto de la incompetencia de la administración.
En uno de sus libros, ‘La nación conservadora’ describe este sentiento en Estados Unidos ¿Cuál cree que es el riesgo de ese conservadurismo?
Creo que ese conservadurismo les está siendo muy útil. La gran desventaja es creer en la utilidad individual, pero creo que es un conservadurismo completamente diferente al europeo, especialmente el de la izquierda, la de los demócratas.
Respecto del futuro de The Economist, ¿ dónde se encauzará? ¿estará más vinculado a Estados Unidos?
Obviamente, tenemos en común con Norteamérica la lengua, pero creo que prero tenemos que ver como ‘respira’. España es un mercado muy bueno en el que se venden 12.000 ejemplares y puede llegar a13.000 que también hay muchos españoles que han vivido o viven en Londres y lo conocen eso. España se esta convirtiendo en un referente, sobre todo para los países latinoamericanos, aunque existan determinados aspectos como el terrorismo, pero que ha hecho que los americanos miren al exterior.










