Arden las pérdidas. Gamoneda gana el Cervantes, y algún zafio ignorante escribe en una página de Intet que ha ganado el candidato de Zapatero. ¡Qué burdo juicio para el poeta y su obra! Es posible que lo fuera, lo cual sólo indicaría que el presidente, esta vez no se ha equivocado, ya sea que el poeta vive en León, aunque haya nacido en Asturias, o que aprecia la poesía y es hijo de una oscuridad que le ha llevado en otros terrenos a dar tientos de ciego en el laberinto de las pistolas.
Heideger decía que el poeta encarna la voz de la tierra, y brota la luz cuando toca la materia antigua de la que está hecha la realidad. Ha llegado a esa música el camino del dolor, que es un tránsito del que sólo se obtiene sabiduría si se es fuerte, que de lo contrario florecen los pétalos negros del resentiento y de la venganza. Si no han probado el orujo azul de sus versos, les anticipo uno:
“He atravesado las creencias. Durante mucho tiempo
nevó sin esperanza
Había madres que enloquecían al amanecer: oigo sus gritos amarillos.
Aún nieva. Creo en la desaparición.
Creo en la ira.”
Buen fin de semana
ARTÍCULOS ANTERIORES:











