Lo dijo la Casa Real a últa hora de la mañana de ayer y lo repitió el presidente de la APM Fernando González Urbaneja la tarde, solicitando respeto y prudencia a los medios en el tratamiento de la muerte de Érika Ortiz. El problema es que los medios han hecho poco caso de la situación. Esta mañana ya todos hablan de las posibles causas de la muerte y todos los diarios, sumándose a la prensa rosa ha realizado una gran cantidad de especiales sobre la vida de Érika, vamos, que de respeto, bien poco. Lo dijo la Casa Real a últa hora de la mañana de ayer y lo repitió el presidente de la APM Fernando González Urbaneja la tarde: ‘solicitamos a los medios respeto y prudencia para el tratamiento de la muerte de Érika Ortiz. El problema es que los medios han hecho poco caso de la situación. Esta mañana ya todos hablan de las posibles causas de la muerte y todos los diarios, sumándose a la prensa rosa ha realizado una gran cantidad de especiales sobre la vida de Érika, vamos, que de respeto, bien poco.
El tema ha sido uno sólo: la muerte de la hermana de la princesa y los canales de televisión han dedicado todas sus mañanas completas a la cobertura de los últos detalles del aconteciento. Se han repetido majaderamente ágenes de Érika y se han intentado contar detalles desconocidos de su vida. Los canales incluso han invadido con móviles en directo la casa de Érika, de sus padres, de sus abuelos y de cualquier familiar relacionado.
El tema es que pocos canales, radios y diarios han considerado las peticiones de la Casa Real de tratar el tema con respeto. Y no hablamos sólo de los programas del corazón (que como era de esperar tampoco han dejado pasar la otunidad) sino que además de diarios generalistas como El Mundo y El País, que no han escatado en contar los detalles de la vida de Érika y de las circunstancias en que se produjo su deceso.
Pero hay más: las teles han incluso debatido sobre el debate del tratamiento de la información. En una actitud poco entendible cadenas como Telecinco han intentado defender lo indefendible con sus coberturas sobre el caso y han arremetido incluso contra Fernando González Urbaneja, quien la tarde de ayer pidió a los profesionales de los medios, especialmente a los directores de las televisiones, ‘para que marquen unas líneas claras de lo que no se debe rebasar’.
Urbaneja (con razón) fue especialmente duro con los medios rosa señalando que el aterrizaje de este asunto en sus contenidos ‘puede ser demoledor para el menguante prestigio del periodismo’ ya que, según ha explicado, ‘buena parte del personal no distingue, entiende como periodismo el entreteniento morboso que utilizan con la insinuación, la insidia, que manipulan los hechos y sentientos’. Pues efectivamente, Urbaneja ha tenido razón, lamentablemente.
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