Ni corto ni perezoso, el Gobierno de Zapatero ha 'regalado' una de las futuras licencias de telefonía móvil, esas que dejarán a la Tercera Generación en mantillas, al PNV. Y se la regala para que en su territorio el PNV, que además es accionista de la operadora Euskatel, la adjudique a quien este conveniente entre las que lo soliciten. Y ya se sabe el resultado incluso antes de jugar el partido.
Lo peligroso de este precedente es que el 'tongo', como se denomina en el argot futbolístico, se puede repetir en función de los intereses partidistas, poniendo en peligro el futuro de unas empresas: las operadoras actuales de móviles, que han invertido miles de millones de euros, billones si se traducen a pesetas, para construir las redes de telefonía móvil con mayor cobertura.
Y todo esto lo hace el Gobierno con una Legislación y una Reglamentación en Telecomunicaciones que dice textualmente que las competencias en Telecomunicaciones son de la Administración Central, y que el dominio público radioeléctrico es público y estatal, lo que sólo el Estado puede cederlo a terceros. Es decir, que el acuerdo al que ha llegado el Gobierno con el PNV, a cambio de un voto, es 'ilegal' y abre una vía de peligrosas prociones para eso que las compañías y las empresas piden certidumbre, y más aún en momentos de crisis.
El Gobierno ha abierto la puerta para que cualquier administración, local o autonómica, empiece a regular en telecomunicaciones e poner tasas a los operadoras el uso del espacio radioeléctrico. Y lo que es más peligroso, les da la posibilidad de seguir potenciando sus operadoras públicas. En el País Vasco, Euskatel es ya el operador dominante a años luz de Telefónica, a la que están expulsando del territorio con cacicadas como estas. Luego será el turno del operador R en Galicia, con el apoyo del Bloque Nacionalista Gallego. Para terminar con Telecable en Asturias con el PSOE detrás. Muy mal.
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