La radio comercial vive de sus anuncios, cuñas las llamamos los que las hemos tenido que vender con gran dificultad. Y esas llegan al departamento comercial la audiencia que generan tanto las emisoras locales como las grandes cadenas. Y la audiencia es el número de personas que escuchan ésta u otra señal en el dial, que cierto, no está encriptada. Las empresas radiofónicas pagan religiosamente el canon de autores a que les obliga el acuerdo con la SGAE. Ha habido etapas, bastante largas cierto, en que los “paganos” y los “recaudadores” no se han puesto de acuerdo sobre los centajes a pagar, y los dineros se han depositado en las cuentas notariales correspondientes. Tras la firma de los respectivos convenios, que pasaron previamente pleitos y discusiones muy ácidas, ese dinero acumulado ha ido a parar a las cuentas de los autores o si lo prefieren de quienes tan mal los representan. ¿Y a que viene tanta obviedad? Sencillamente, a que si a los peluqueros se les quiere cobrar escuchar la radio, a los Casales de abuelos se les exige un canos oír los cuarenta principales, y ahora aun pastelero la SGAE también le pide pasta ¿no va siendo hora de que la patronal radiofónica le arme una gorda a la prepotente sociedad de autores ir contra sus oyentes y lo tanto contra sus intereses mas preciados los que paga religiosamente? ¿O es que la SGAE pretende que SER, COPE, ONDA CERO, PUNTO RADIO, CATALUNYA RADIO y todas las demás empresas radiofónicas hagan una radio silenciosa, o solo para que se pueda escuchar en los estudios que producen la programación? Ya esta bien, señores, ya está bien y como diría mi pro el de Badalona, ya es hora de aplicar aquella máxa que dice: Caña y al mono.
Manuel Fernando González Iglesias
Editor
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