- Julia Otero ha recibido el premio Comunica Igualdad concedido la Consejería de Empleo, Mujer e Inmigración de la Comunidad de Madrid y con el patrocinio del Instituto HUNE Humanidades y Negocios.
Este galardón nace con la vocación de reconocer la labor de los medios de comunicación hacer efectiva la igualdad de otunidades entre hombres y mujeres. El jurado ha decidido concedérselo a la periodista de Onda Cero su entrevista a Patricia Solei Beltrán, emitida el 6 de febrero de 2009 en su programa Julia en la Onda.
¿Qué significa para ti este premio?
Todos los premios son estulantes y los vinculados a la lucha la igualdad, más, que es una batalla que el neomachismo insiste en descalificar innecesaria pero que todos sabemos que, desgracia es tan prescindible como siempre.
¿Cómo periodista, hay algún testonio que te haya pactado sobre este tema?
Hace unos años, cuando presentaba la Columna en TV3 hice 5 minutos de programa con un burka que me trajo una corresponsal en Afganistán: la sensación de cárcel y horror que cualquier ser humano experenta dentro de ese saco que no tiene nada que ver con Dios, créame, es indescriptible.
¿Crees que los medios están realmente concienciados de esta problemática?
Por supuesto que no. De entrada, pocas lecciones podemos dar de paridad cuando en lo alto de las pirámides directivas de los medios hay tan pocas mujeres. En general, Occidente convive perfectamente con el conociento del horror de la vida de millones de mujeres en el mundo.
¿Se puede hacer algo más?
Denunciar la hipocresía. A esos líderes religiosos del Islam en nuestro país que corren a defender la ‘libertad’ de sus mujeres para ir como fantasmas sin rostro las calles, nunca se les ve ni escucha defender la libertad de sus mujeres en nada más. Que no nos engañen: el burka no está en el Corán, está solo en las mentes perturbadas de los fanáticos. No podemos tolerar que hoy y aquí, con lo que ha costado el camino, nos sea indiferente la suerte de esas mujeres. Tolerancia cero con lo que está en contra de la dignidad y los derechos humanos más elementales. Y que no metan a Dios en esto, que todos sabemos que no tiene nada que ver.
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