INCLUYE VÍDEO Según la Organización Mundial de la Alergia (World Allergy Association), las enfermedades alérgicas afectan al menos al 20 ciento de la población mundial y, en este centaje, las alergias alentarias cobran cada vez mayor protagonismo. De hecho, éstas se han convertido en el segundo tipo de alergias más común, detrás del asma.
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GONZALO FDEZ. Durante la I Edición de ALERGOFORUM, un encuentro sobre Celiaquia, Alergias e Intolerancias Alenticias organizado la empresa Alervite la semana pasada en Madrid, se ha destacado no confundir la intolerancia a la lactosa, que da lugar a una sintomatología más grave, con una deficiencia de lactasa que, según la Agencia Europea de Seguridad Alentaria, afecta al 34 ciento de la población española y cuyos síntomas son más leves. Es ello que la AEDN advierte de la tancia de que sea un especialista en gastroenterología el que realice el diagnóstico de esta afección, ya que en muchos casos se autodiagnostica sin haber pasado ninguna clase de prueba médica.
Carla Trigo, Directora de Alervita, invita a hacer una valoración a nivel consciente del alento que estamos ingiriendo y cómo está llegando a nuestras casas. ‘Porque los alentos que estamos ingiriendo tienen bastantes índices de toxemia en su composición y a nivel nutricional no llega a nutrir realmente las células y el sistema inmune se colapsa, dice basta, y aparece una alergia o una intolerancia’.
Se esta que aproxadamente el 75 ciento de la población del mundo tiene un rasgo genético que hace que los niveles de lactasa comiencen una disminución irreversible después de la lactancia pero, afortunadamente, no todos tenemos síntomas de intolerancia a esta sustancia después de consumirla en cantidades normales
La leche y sus derivados contienen lactosa, que nuestro intestino puede digerir gracias a la acción de la lactasa, una enza que se produce en el intestino delgado y cuya función es ‘romper’ la lactosa para asegurar su absorción. Si el nivel de lactasa no es suficiente, la lactosa llega sin digerir al intestino grueso, causando la aparición de síntomas como dolor e hinchazón abdominal, vómitos, diarreas y flatulencia, entre otros.
Las personas con intolerancia a la lactosa real o autodiagnosticada podrían presentar un mayor riesgo de padecer una enfermedad ósea como la osteoosis, según afirman los especialistas de la Asociación Española de DietistasNutricionistas (AEDN). Esta potencial vulnerabilidad se explica que, en muchos casos, cuando se tiene o se cree tener intolerancia a la lactosa, un azúcar presente en la leche, se supren de forma errónea todos los lácteos de la dieta, la principal fuente de calcio.
Durante el encuentro de ALERGOFORUM la celiaquía fue otro de los puntos que se abordó. A día de hoy, la prevalencia de la enfermedad celíaca en la infancia es cinco veces superior a la de la población adulta. Así se desprende de un reciente estudio epidemiológico con 4.230 participantes de entre 1 y 80 años que publica la revista científica Alentary Pharmacology and Therapeutics , realizado en colaboración entre el Hospital Sant Joan de Déu, el Hospital Mútua de Terrassa y la Universidad de Barcelona.
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