Una historia real surgida de la sorpresa que una nieta quiso darle a su abuelo de Madrid en su 89 cumpleaños –Mónica se puso en contacto con Artiach para solicitar una felicitación especial para su abuelo, amante de las galletas Chiquilín ha sido la fuente de inspiración para que los profesionales de Artiach crearan el concurso Chiquihistorias. El concurso ana a los internautas a que cuelguen su propia historia en la página de Chiquilín en Facebook, premiando así la fidelidad de sus consumidores.
Alfonso García, Manuel Rojas, Raquel Cueto y Vicente Pablo son los nombres de los cuatro finalistas; se han ganado un desayuno Chiquilín.
El “Chiquilín de la casa” es la historia de Alfonso García: desde que Alfonso era casi un bebé su madre le daba galletas para desayunar, sacaba una caja roja y le decía siempre la misma frase: “Para mi ‘Chiquilín’”. Poco a poco fue creciendo, comenzó a ir al colegio y aprendió a leer. Un día puso en práctica sus conocientos en el desayuno, fue juntando una letra con otra y se llevó una gran sorpresa: las galletas que siempre le había dado su madre se llamaban como él “Chiquilín”.
Manuel Rojas es el autor de la romántica historia de la “cajerita del alma y Chiquilín”: Hace siete años Manuel compraba galletas Chiquilín todos los días en el mismo supermercado. Compraba Chiquilín su sabor, pero también que estaban muy cerca de la caja en la que trabajaba una chica que le gustaba. Tantas visitas al supermercado hicieron que la chica que un día le comentara, “Te gustan mucho las galletas Chiquilín, no?”. Manuel con una gran efusión le contestó: “Sí, me encantan, igual que tú preciosa”. La historia siguió adelante y desde hace siete años Manuel y su esposa (o su “cajerita del alma”, como él le llama) desayunan siempre con la galleta que les unió.
“El prer desayuno Chiquilín” de Raquel Cueto es otra de las historias nominadas al gran premio: Raquel y su novio llevaban meses saliendo cuando él le hizo el prer regalo: una caja de galletas Chiquilín. “¿Galletas?”, pensó ensismada Raquel. Después se dio cuenta de que era el “regalo más bonito que nadie le había hecho” debido a que no hay nada más bonito que la persona a la que quieres te ofrezca empezar cada día de su vida desayunando contigo. Desde aquel momento, Chiquilín y ese prer desayuno juntos se ha convertido en un símbolo de la pareja.
Vicente Pablo ha compartido en el concurso sus “tardes con Chiquilín”: cuando era niño, su abuelo compartía con él estas galletas durante las tardes de verano. Con el tiempo, su abuelo enfermó y esas tardes finalizaron. Ya adulto, Vicente llevó a su abuelo una caja de las galletas que tanto habían significado para él tiempo atrás en una de sus visitas. Al entregársela, la mirada perdida de su abuelo cambió y le habló de las tardes que había pasado merendando con su nieto, hacía mucho tiempo. Poco después, se fue.
Los internautas serán quienes elijan al ganador mediante sus votaciones el próxo 1 de Septiembre. Sólo la historia de uno de ellos –del ganador se grabará en video.
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