miércoles, 2 diciembre, 2020

Las plataformas y el retraso del prime time ‘ahogan’ a la televisión tradicional

La televisión tradicional no pasa por su mejor momento. Esa es la principal conclusión del primer Informe GECA, que revela que 2018 reportó el peor dato de consumo televisivo de la década (3 horas y 48 minutos al día de media). La razón de este descenso reside en “la anómala configuración del prime time español” (la franja que sale peor parada de esta caída del consumo), que provoca que los espectadores se decanten por las plataformas bajo demanda.

Este trasvase de audiencia hacia las OTTs hace que los consumidores que tienen contratados servicios como Netflix o HBO vean una hora menos de televisión lineal que el resto de la audiencia, un aspecto que se agrava dentro del público joven. Una de las claves de este cambio de modelo es el tardío comienzo del prime time, una franja que pierde más de 600.000 espectadores en solo un año y casi 1,5 millones de televidentes desde 2012.

Según GECA, la pérdida de audiencia está relacionada con la hora de inicio de los programas estelares de prime time, que se ha ido retrasando de forma sistemática sin tener en cuenta los hábitos de sueño de la sociedad. Mientras que en la temporada 1994/95 los programas estrella arrancaban de media a las 21:45 horas, actualmente los espectadores tienen que esperar hasta las 22:49 horas para disfrutar del prime time. Esto provoca un hecho insólito en la televisión mundial: los espacios estelares dan comienzo en España casi 15 minutos después de alcanzarse el pico máximo de consumo del día (22:36 horas)

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El retraso del comienzo del prime time también provoca que los ‘teloneros’ de la franja estelar se hagan con la mayor parte de los ‘minutos de oro’. Los dos espacios que más éxito tienen en este aspecto son Pasapalabra y El hormiguero, que acumulan el 67% de los minutos más vistos de esta temporada y se consolidan por delante de formatos mucho más exitosos como Supervivientes, GH o TCMS.

El Informe GECA sostiene que esta situación tiene su origen en el bloque de programación existente antes del inicio de las grandes apuestas de prime time, concebido históricamente como una gran sala de espera. Con el paso de los años, estos espacios se han hecho fuertes y ahora son los que marcan los tiempos de espera de tal manera que, hasta que no concluye el último de ellos, no hace su entrada el peso pesado del prime time, que se ve así desplazado de los momentos de máximo consumo.

Seguiremos Informando…

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