viernes, 27 noviembre, 2020

ADIÓS evaRisto

Lo cierto es que ya me he cansado de escribir de evaRisto, aunque seguiré hasta terminar el serial, lo cierto y verdad, es que era mejor cuando estaba con su joven novia juzgando las anormalidades varias para las que estaba contratado en las cadenas vasilopradeulats (nombre de seta alucinógena que debió tomar evaRisto, o traducción en polonio de TVen3). Mal momento aquel en el que se le ocurrió contar la verdad del tonto, la del barquero, del que va de inocente y dice saber dónde o por dónde se quiere colar. Le han caído una ‘mano de hostias’ desde fuera, una gran mano, y desde dentro a padecer el silencio, hacer hueco cuando pasa el Líder, y negar todos que le conocen. Habla solo por los pasillos, y desde los programas mañaneros se escucha el eco de sus llantos. En el común de la especie se considera que: No se puede hacer así el mamarracho y esperar a que te aplaudan, también lo dice un aserto chino, antes de la invasión del Tibet por los domingueros que siguen la marca de escalada de el Líder.

Hoy hablaba con compañeros de Telecinco, y les decía que es justo publicar, aunque el doblaje sea con voz de grillo mamón, una sentencia, que lo es. Otra distinta es que se intente manipular con llanto y malversación, en la idea de generar susto, que ya no son catorce de cárcel. Un día, en la Refinería, conocí a evaRisto, y la verdad es que me pareció un tipo majo, alto, con cara de sabio que mira a lo profundo, trisómico acelerado, hoy evaRisto (para los lectores de artículos que cambian las frases de sitio) sería un TDHA, y sigue encerrado en un peter pan que no le permite ver las arrugas del edredón. Marchante de sentimientos, líder de grupos de valoradores de movimientos de culo, y ventrílocuos imitando sus miserias. Un día despertará del letargo del placer de la mentira en la que vive y sufre su caída de cabello, y uno de sus hijos (larga vida, y próspera crianza) de él le dirá: ¡Papa, que no papá, ¿eres el de la foto? Como me gusta mi papa! Amasijo de sentimientos, locura de comenzar algo que nunca tendría fin, porque termina en la ética de un Becario que cobró Un millón de euros por hundir y destruir… ‘El cardenal gordo’ dice en el pasaje de un libro… Parece que los avezados guionistas de la Polonia rasposa, catalana y profunda, van a sufrir en sus percepciones la locura de lo que nunca se debe comenzar si no se va a terminar… ¿Qué hacia el hermano del candidato eterno a las de Madriz hablando con esa soltura que sólo pueden lucir los Santos? ¡Hay que añadir tensión! Y también sucedió en Cuatro, pero a él, al valorador… 

Pedro Aparicio Pérez
Editor de prnoticias.com
PeriodistO

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