jueves, 1 octubre, 2020

Villacís y Aguado: tú al PP, yo al PSOE

La política en Madrid siempre ha sido una olla a presión, pero la actual fragilidad está aflorando las luchas intestinas en cada formación por posicionarse de cara a futuros pactos de poder. 

En Ciudadanos, desde que Inés Arrimadas recogiera los restos del naufragio de la huida de Albert Rivera, las cosas no terminan de ponerse en su sitio. Las encuestas valoran el volantazo de la presidenta, pero nada está atado en la formación naranja, que vive los peores momentos de incertidumbre política desde que Albert Riverafundara el partido e iniciara la batalla en Cataluña. Como dicen los clásicos: “A Anguita también le valoraban muy bien las señoras del barrio de Salamanca, pero a la hora de meter la papeleta, votaban al PP”.

Los próximos comicios vascos y gallegos no parece que vayan a dar un vuelco en la delicada situación de Ciudadanos. Ni ellos lo esperan. Otra cosa serán las catalanas, donde los naranjasobtuvieron 36 escaños en las pasadas elecciones. 

“El panorama es desolador”, según relatan algunos miembros de la formación, que confían en que el giro de su presidenta sirva para algo más que el reconocimiento demoscópico y vaya recogiendo los apoyos de algunos sectores empresariales, fríos con Pablo Casado

El escenario en Madridno deja de ser inquietante. Los naranjasgobiernan junto con el PP en Ayuntamiento y Comunidad, pero si bien el alcaldeha logrado llevarse a su terreno a los grupos de la oposición y a su socia de Gobierno, Begoña Villacis, en la Comunidad, las continuas broncas y falta de confianza entre la presidenta Ayusoy su vicepresidente, Ignacio Aguado, no hacen más que sembrar la duda sobre la duración del gobierno de coalición entre azules y naranjas. 

MadridDiario.es

Las alertas se han encendido tras conocerse las instrucciones de Pedro Sánchez para buscar entre el PSOE de Madrid a alguien que ataque sin misericordia a Ayuso hasta desgastarla. El actual portavoz, Ángel Gabilondo, no da el perfil que espera el presidente del Gobierno, consciente de que no puede dormirse en los laureles para lograr la joya de la corona que es Madrid. Por eso, ha encargado al delegado del Gobierno, José Manuel Franco, que se ponga manos a la obra para buscar al dóberman que acabe con Ayuso.

Franco, imputado y absueltopor la manifestación del 8-M en Madrid, es un viejo conocido de los socialistas madrileños, donde ha pasado sin pena ni gloria toda su carrera política a la sombra del que tocaba: Simancas, Tomás Gómez, Gabilondo… No se le conocen habilidades dialécticas ni estratégicas, por lo que los suyos desconfían que como director de Recursos Humanos de la formación socialista madrileña dé la talla.

En medio del sudoku, Aguado, que ya amagó con presentarse para sustituir a Rivera antes que Arrimadas, fuerza la maquinaria para hacer una crisis y tener un argumento con el que amenazar con una moción de censura a la líder popular. Harto de ser el segundo, por más que se empeña en salir en los medios, casi siempre para no decir nada, Aguado ve la oportunidad de aliarse con el PSOE para llegar a cumplir su sueño: ser EL PRESIDENTE. Y para ello, no tendría reparo en aliarse con las fuerzas de izquierda ahora que su jefa ha apoyado al Gobierno Frankenstein. Los pasos son sigilosos y la estrategia sutil, por mucho que su equipo de comunicación diga esa frase tan manida y poco creíble que debería penalizar en los gabinetes de prensa: “el vicepresidente no está en eso; está en trabajar para los madrileños”.  

De momento, Aguado espera a las condiciones propicias que pasan por ver el resultado del giro de Arrimadas en la negociación de los próximos presupuestos, su empatía con Sánchez y el destino que le depara su arriesgada apuesta. 

La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, por su parte, hace lo propio con el PP. La buena sintonía con Almeidano excusa su ambición de convertirse en algo más que la mujer a la sombra. Ya dio muestra de ello en las negociaciones para formar el pacto que llevó al popular al Gobierno de la ciudad. “O soy yo la alcaldesa o no hay pacto”, vino a decir, tensando la cuerda de las negociaciones hasta que se rompió por el lado del popular. Ahora que el regidor ha logrado labrar una de las mejores imágenes de su partido, Villacís se revuelve para colarse en el debate público y aparecer como coprotagonista de los resultados de la gestión post Covid en la capital, pero su estrategia de comunicación brilla por su ausencia y en muchas ocasiones sus declaraciones son tan forzadas que resultan ridículas.

En el PP valoran la labor de Villacís y están convencidos de que terminará pasándose a sus filas, una vez el resultado de las elecciones gallegas y vascas y la negociación de los presupuestos despeje cuál es el verdadero liderazgo de Pablo Casado, y se abra el camino para Almeida

Seguiremos opinando…

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