viernes, 12 agosto, 2022

La importancia de incorporar tratamientos con oxigenoterapia hiperbárica (OHB) en pacientes con COVID-19

Desde que comenzó a expandirse mundialmente la pandemia de coronavirus, la explicación más recurrente de los expertos era que se trataba de una neumonía que provocaba una afectación pulmonar severa. Las autoridades sanitarias recomendaban disponer de sistemas de aporte de oxígeno, tanto invasivos como no invasivos. Para la OMS “el oxígeno es la intervención mayor en paciente con COVID-19 y que los países deberían de optimizar la disponibilidad de pulsioxímetros y de sistema médicos de oxígeno”.

Según explica José Fabregat Sancho, médico especialista en Neurocirugía y especialista en Medicina Hiperbárica y subacuática, “el equipo con mayor capacidad de aportar oxigeno que conocíamos era la cámara hiperbárica ya que permite un aporte no invasivo de O2 al 100% y además se añadía los efectos biológicos del aumento de presión. La medicina hiperbárica probablemente podría ayudar a estos pacientes”.

Cuando fue pasando el tiempo, los especialistas iban descubriendo la forma de actuar del virus y por qué producía daños tan importantes. No sólo se trataba de una enfermedad pulmonar, tenía un gran componente inflamatorio y daños estructurales a distintos niveles. Esta hipoxia global podía ocasionar un daño multiorgánico y la puesta en marcha de una serie de agresiones al organismo.

Tras varias premisas, José Fabregat y su equipo plantearon el tratamiento con oxigenoterapia hiperbárica (OHB) de pacientes diagnosticados por COVID-19. Los tratamientos se llevaron a cabo en el hospital HLA MONCLOA de Madrid con pacientes en condiciones clínicas heterogéneas (tiempo de evolución de enfermedad, edad, patologías previas, respuesta al tratamiento médico etc.). El tratamiento fue administrado en una cámara hiperbárica monoplaza con capacidad de alcanzar presiones de 3ATA, modelo OXILIFE 90, fabricado por OXYBARICA.

“Todos los pacientes toleraron muy bien el tratamiento, no hubo incidencias, complicaciones de efecto adverso y no se tuvo que suspender ningún tratamiento ni sesión”, explica Fabregat en su documento. Además confirma que “todos los pacientes, en mayor o menor medida, nos transmitían que se encontraban mejor, el mensaje común era de mejoría subjetiva. Decían encontrarse con menos dificultad respiratoria y en mejor situación general. Algunos pacientes llegaban a la cámara con fatiga y tos. Durante su estancia en el interior de la cámara estaban tranquilos sin dificultad respiratoria y sin tos lo que con cierta frecuencia les permitía descansar incluso dormir durante la sesión”.

Como conclusión, el doctor José Fabregat expone que “el objetivo inicial del tratamiento en cámara hiperbárica era frenar el deterioro de los pacientes que tenían una evolución tórpida y evitar el paso a UCI y la necesidad de medidas invasivas de oxigenación. Tras concluir los tratamientos podemos resumir que ninguno de los pacientes ha empeorado respecto a su situación inicial y ninguno de ellos ha necesitado ingreso en UCI y medidas invasivas de oxigenación”.

Además, explica que todos los pacientes han experimentado una importante sensación de mejoría, mejorando la saturación de O2 y/o disminuyendo la necesidad de aporte externo de oxígeno. “No consiste en convertir la OHB como un tratamiento único, ni sustituir a los tratamientos médicos que se están administrando y estudiando, se trata de incorporar esta posibilidad terapéutica a los tratamientos habituales de estos pacientes”, concluye el especialista.

Fuente: José Fabregat Sancho. Médico especialista en Neurocirugía Especialista en Medicina Hiperbárica y subacuática. Director de la Cátedra de Oxigenoterapia Hiperbárica de la UCAM (Universidad Católica de Murcia). Fundación OHB.

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