sábado, 5 diciembre, 2020

SITUACIÓN CAÓTICA EN PODEMOS, CON IMPUTACIONES, PÉRDIDA DE CREDIBILIDAD Y COMUNICACIÓN NEFASTA

CRISIS INTERNA EN PODEMOS: Iglesias enciende el ventilador contra las protestas

El partido morado se encuentra en una situación caótica: imputaciones a varios de sus dirigentes, pérdida de peso en las redes sociales y en la calle, una política de comunicación amateur y nefasta y reticencias cada vez mayores en el seno del Ejecutivo. La solución pasa agitar a la ‘bicha’ del «fascismo», un lugar común que funciona, la derechona, la extrema derecha. Los extremos que se tocan.

La estrategia decretada por Pablo Iglesias es de primero de manual: buscar un enemigo externo para cohesionar las filas internas. El secretario general de Unidas Podemos teme perder la calle como territorio propio de su formación y, para ello, ha activado un plan destinado a desacreditar las protestas del fin de semana.

El eje que vertebra esa estrategia pasa por evocar la autoría supuestamente «ultraderechista» de las protestas y, para ello, se ha lanzado a todas las instancias del partido y sus altavoces mediáticos, tanto propios como en terceros, a hacer hincapié en una conspiración en la que Vox dirigiría las manifestaciones violentas y grupos ‘ultras’ servirían como infantería de base.

El argumento no se sostiene al margen de la presencia de elementos ultraderechistas en los enfrentamientos del fin de semana, en los que, como han mostrado las imágenes de los mismos, se dan cita, según la ciudad, radicales de derecha y de izquierda, grupos independentistas y otros sin filiación política, que sólo buscan el choque y el vandalismo puro y duro. A todos ellos hay que sumarles, como también ha podido verse, personas de raza negra, árabe y latina tomando parte en los disturbios y que cuadran escasamente con el perfil de elementos de extrema derecha.

Sin embargo, Iglesias y los suyos se han embarcado en la denuncia de una «estrategia de la tensión», utilizando el paralelismo con la Italia de los 60 y 70, que no tiene ningún parangón con lo sucedido el fin de semana. Tal y como señalan fuentes vinculadas con anterioridad a Podemos, Iglesias y su cúpula recurren a tópicos y no a realidades. «Es tan burdo que es difícil creer que Pablo se crea lo que dice», “si él es uno de los inventores de la cosa”, aseguran.

Para ello ponen como ejemplo la discreción de Podemos sobre los choques en el barrio burgalés de Gamonal. «Todo el mundo sabe que a Pablo siempre se le llenaba la boca con que había que crear Gamonales y todos sabemos que allí, Gamonal, no es precisamente un caladero de ultraderechistas, sino más bien lo contrario», afirman estas mismas fuentes.

Además, la incidencia de Unidas Podemos en achacar la autoría «fascista» a los enfrentamientos es selectiva: el partido y sus antenas hacen hincapié en aquellas imágenes que respaldan su estrategia y obvian aquellas que no les interesan. El ejemplo más evidente fue la difusión de una pintada neonazi en Barcelona y la ausencia de comentarios a pintadas negacionistas vinculadas a la extrema izquierda, como la que señalaba que «no es Covid, es lucha de clases», firmada con una hoz y un martillo.

Lo mismo con respecto a participantes en los disturbios, destacando la presencia de elementos ultraderechistas y callando la de activistas de extrema izquierda y de perfiles que no se identifican con la afirmación podemita. Pero los argumentarios de Juanma del Olmo no conocen límites y para ello siempre queda el recurso de los «infiltrados».

PABLO IGLESIAS SE ENFRENTA A CRISIS ABIERTAS EN SU PARTIDO, Y NO SE ESPERA UNA DEMOSTRACIÓN DE DEMOCRACIA REAL.

Esta ofensiva de Unidas Podemos contra los disturbios, por otra parte, condenados por las principales formaciones políticas, responde, según fuentes consultadas, a varios factores. Así, se intentan cohesionar las filas internas con un sucedáneo de «alerta antifascista» que sirva como cortina de humo de otros asuntos de mayor gravedad. Por ejemplo, las imputaciones de miembros de la cúpula del partido, la pérdida de relevancia de la formación o las acentuadas divisiones internas en el seno del Ejecutivo de Pedro Sánchez, pese a las fotos.

Todo esto apoyado en una nefasta política de comunicación que ha acrecentado el aislamiento de un partido que, además, no puede tolerar perder la etiqueta de haberse arrogado la calle como suya. Una calle que ahora se radicaliza contra el Gobierno en el que tomar parte.

Hoy, son muchos los dirigentes de Unidas Podemos que ven con miedo la llegada de revueltas a las calles, y que les señalan como causantes de la crisis económica más dura, y. que aún está por llegar.

Seguiremos Informando…

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