jueves, 2 diciembre, 2021

¿HAY HUECO? ENTRE HAZTEOIR, ULTRECATÓLICOS, ARIZANOS, CUQUERELLAS, 7NN, EL YUNQUE

La bronca de Losantos a 7NN pone el foco en la lucha por el poder mediático cercano a Vox

PFIZERICO CREA UNA REFRIEGA SURREALISTA EN LA QUE LA IZQUIERDA SE FROTA LAS MANOS

Una polémica por las vacunas sobre el Covid ha destapado una batalla larvada por la influencia en el partido de Santiago Abascal. Una curiosa partida de ajedrez que algunos consideran viciada desde el principio, ya que hay quien parte con toda la ventaja.

En Vox y sus satélites hay quienes no dieron crédito al ver cómo el presidente de la formación, Santiago Abascal, plegaba velas y ponía paz en la trifulca entre antivacunas y Federico Jiménez Losantos, bautizado por aquellos como “Pfizerico”. Una refriega tan surrealista que ha dejado perpleja a buena parte de la derecha mediática y ha hecho las delicias de la izquierda mediática.  

Pero esta crisis ha aflorado algo más: la lucha que se vive por la influencia y el poder mediático en torno a Vox. Hay capítulos de la misma que demuestran hasta qué punto se cuecen intereses más profundos. Uno de ellos, el hecho de que Abascal prefiriese templar gaitas obviando algunas declaraciones -como la de cobardía- del propio Losantos, que, como aseguran fuentes cercanas al partido, hubieran tenido una respuesta contundente en las redes si las hubieran lanzado otros. O el que Losantos aprovechase para arremeter contra una iniciativa mediática en la órbita de Vox, la 7NN de Marcial Cuquerella, adscribiéndola al entorno de Hazte Oír y los ultra católicos de El Yunque.

El análisis que se maneja dentro de Vox -siempre de forma discreta, ya que los integrantes de Tizona Comunicación y sus tentáculos en el partido velan de forma estricta por el mantenimiento de la disciplina y la ortodoxia- es que Abascal no ha querido meterse en honduras con una figura como la de Losantos, que tiene predicamento entre el público natural del partido, especialmente el más maduro. Y mucho menos por un sector que juzgan como “ultraminoritario”, el de los antivacunas, pequeño pero muy ruidoso en las redes sociales.

¿Cambios en el tablero?

Por otro lado, y a pesar de las quejas internas de que Losantos intente “mangonear” en Vox -como intentó, y, durante un tiempo logró, con el PP-, la mayor parte de los dirigentes de la formación son conscientes de que no interesa una batalla con Es Radio y su entorno, que, en general, mantienen una línea amistosa.

La cuestión clave, estos días, reside en la actitud de Vox hacia 7NN. El proyecto televisivo de Cuquerella intenta posicionarse en un arco ideológico similar al de la cadena de referencia de Vox, El Toro TV. Y no sólo compiten por el público, sino también por la influencia. Para algunos, se trata de los hijos (7NN) intentando matar al padre (Julio Ariza y los restos del antiguo complejo Intereconomía). Con una salvedad: que algunos consideran a Vox como un área de negocio de Ariza.

Desde Vox, salvo menciones muy puntuales, han optado por mostrarse cautos. Llama la atención el mutismo sobre la nueva cadena, a pesar de contar entre sus consejeros con un asesor parlamentario del partido, Jaime Alonso Gila. Otros consejeros de la promotora de la cadena, Producciones Audiovisuales Hispania, están vinculados a la Fundación Francisco Franco, como Jaime Alonso, hombre de confianza, a su vez, de Mario Conde que en su momento tuvo vara alta en Intereconomía y al que los medios de comunicación, literalmente, siempre le han gustado más que a un tonto un lápiz.

Un silencio curioso sobre un medio afín si se tiene en cuenta la constante queja de Vox sobre la transmisión de su mensaje en los medios de comunicación.

El entorno de Ariza domina Vox

Hasta el momento, la comunicación del partido y sus satélites mediáticos han pivotado en torno a personas ligadas a Julio Ariza, en un proceso de ‘canibalización’ de la estructura a través de la consultora Tizona Comunicación, liderada por dos personas de confianza del empresario: Kiko Méndez Monasterio -jefe de gabinete oficioso de Abascal- y Gabriel Ariza, hijo del dueño de El Toro TV.

Además, Hadoq, empresa de otro de los vástagos de Ariza, Julen, también habría trabajado para Vox prestando servicio en marketing digital.

Todo esto se ha traducido en la colocación de antiguos empleados de Intereconomía afines al clan Ariza en la estructura del partido y sus satélites afines: Juan Ernesto Pflüger, Rosa Cuervas, Javier Torres, José Antonio Fuster…

Con estos mimbres, y con el hecho de que desde El Toro TV observan con cierto recelo la aparición de 7NN, el medio de Cuquerella no parece tenerlo fácil para “penetrar” en Vox. Y es que los Ariza y compañía saben que bajo el paraguas de la nueva televisión se han unido lo que algunos llaman “damnificados” de Tizona e Intereconomía, sin olvidar los fichajes realizados en la antigua Intereconomía TV.

Sin embargo, todos estos movimientos sí parecen estar teniendo interés en los ámbitos de ex trabajadores de Intereconomía. Como ha señalado algún antiguo empleado de esa casa, “no deja de ser curioso ver cómo gente criada a los pechos de Ariza y que contribuyó al naufragio, ahora pretenden darle lecciones al padre”. Son todos lo mismo, y lo incomprensible es que Julio Ariza Irigoyen NO HAYA PAGADO NI A HACIENDA y siga creando empresas que ni pagan ni indemnizan.

+ de 21 AÑOS diciendo

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