martes, 7 diciembre, 2021

EFECTIVOS Y CON ESCASOS EFECTOS SECUNDARIOS

¿Existen los fármacos para vencer la obesidad?

LA OMS HA DECLARADO LA OBESIDAD COMO PANDEMIA MUNDIAL

El tratamiento clásico de la obesidad se ha basado en dieta y ejercicio, “pero se ha demostrado poco eficaz, no solo por la dificultad para modificar los hábitos sino también porque el cuerpo humano regula el peso corporal de formas que todavía no conocemos suficientemente bien”

La obesidad no es solamente un problema estético, sino también de salud personal y pública. Su prevalencia ha aumentado, duplicándose en más de 70 países en los últimos 40 años, especialmente en la población infantil. La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha declarado la obesidad como epidemia mundial.

Las causas de la obesidad son múltiples; implican factores genéticos, de estilo de vida y también psicológicos. Pero los factores ambientales constituyen la causa principal de la actual epidemia de obesidad y la experiencia demuestra que no son fáciles de modificar.

De acuerdo al jefe de Endocrinología y Nutrición del Hospital Ruber Internacional, doctor Gonzalo Martín Peña, estos factores ambientales se resumen en una disminución de la actividad física, especialmente en niños, y una dieta inadecuada debido al cambio en el estilo de vida y al abaratamiento y abundancia de alimentos hábilmente diseñados por la industria alimentaria para mejorar su apariencia y características organolépticas, algunos light y otros que no lo son tanto”.

El tratamiento clásico de la obesidad se ha basado en dieta y ejercicio, “pero se ha demostrado poco eficaz, no solo por la dificultad para modificar los hábitos sino también porque el cuerpo humano regula el peso corporal de formas que todavía no conocemos suficientemente bien”, afirma el doctor Martín Peña.

Para este experto, no todas las personas podrían llegar a ser obesos mórbidos y para muchas personas delgadas es más difícil ganar peso que para muchos obesos adelgazar.

Fármacos eficaces

Las dificultades para tratar la obesidad han llevado a las compañías farmacéuticas a producir fármacos para disminuir el apetito y facilitar el adelgazamiento. Desde 1935 en que se utilizó por primera vez el Dinitrofenol, prohibido tres años después por su toxicidad, o las hormonas tiroideas que adelgazaban a costa de producir otra enfermedad: el hipertiroidismo. Otros fármacos como la Lorcaserina además de tener un efecto modesto para la reducción de peso ha sido retirado por aumentar la frecuencia de algunos tipos de cáncer.

“En la actualidad, ya disponemos de algunos fármacos muy eficaces y con pocos efectos secundarios y se espera la aprobación de otros en pocos meses”, subraya el doctor.

Curiosamente estos nuevos fármacos, conocidos como GLP o análogos-GLP se desarrollaron inicialmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2 o diabetes del adulto, “área en la que hay una larga experiencia sobre su seguridad y beneficios, uno de los cuales era la pérdida de peso que experimentaban los pacientes tratados con GLP.”, explica Martín Peña.

En estos años se ha podido comprobar que estos medicamentos, lejos de aumentar el riesgo cardiovascular en los pacientes con diabetes, lo disminuyen considerablemente y también la mortalidad total.

Liraglutida y Tirzepatida

Es el caso de la Liraglutida (Victoza), que comenzó a utilizarse en 2009 para el tratamiento de la diabetes y desde 2015 para el tratamiento de la obesidad con el nombre de Saxenda con buenos resultados. Según el doctor Gonzalo Martín Peña, “desde que se ha empezado a utilizar este fármaco hemos comprobado que la mayoría de los pacientes pierden un 10-15% del peso corporal y en algunos casos hasta un 30% cuando se combina con dieta y ejercicio”.

“Estos fármacos actúan a nivel del tubo digestivo, retrasando el vaciamiento gástrico después de las comidas, lo que contribuye a favorecer la sensación de saciedad, pero sobre todo actúan a nivel cerebral disminuyendo el apetito, favoreciendo la saciedad y disminuyendo la ansiedad”, destaca el endocrinólogo.

Otros fármacos más recientes son la Semaglutida, que en España está bajo el nombre de Ozempic, para el tratamiento de la diabetes tipo 2, o el que se encuentra en un punto más avanzado de investigación es la Cagrilintida, una sustancia basada en la molécula amilina que se produce en el páncreas cuando comemos y está involucrada en el control de la glucemia y que también disminuye el apetito.

La Tirzepatida, es otro de los fármacos eficaces similar o superior a la Semaglutida, con una pérdida de peso en cuatro meses del 15% en la cuarta parte de los pacientes. “Comparte en una sola molécula la acción de dos hormonas digestivas diferentes, el GLP-1 y el polipéptido insulinotrópico dependiente de la glucosa. También estimula la secreción de insulina durante las comidas. Probablemente sólo se autorizará inicialmente para el tratamiento de la diabetes, pero es otra nueva esperanza para el tratamiento de la obesidad”, destaca Martín Peña.

Un fármaco también en investigación es el Bimagrumab, que además de reducir la grasa corporal en un 20% aumenta la masa muscular en un 4%. Un hallazgo muy prometedor, ya que la mayoría de las pérdidas de peso se asocian con pérdida de masa muscular.

Según el doctor Gonzalo Martín Peña “todos ellos, son bastante seguros teniendo como efectos secundarios más frecuentes algunas molestias digestivas en general leves y transitorias. Estos avances en el tratamiento de la obesidad, probablemente en los próximos años,  puedan evitar la cirugía bariátrica en muchos pacientes con obesidad mórbida”, concluye el doctor.

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