lunes, 28 noviembre, 2022

DÍA INTERNACIONAL DEL CÁNCER DE MAMA

Montserrat Jiménez : “Para mi el cáncer ha sido una oportunidad, un proceso de aprendizaje”

 FUNDADORA DEL COLECTIVO SUPERNENAS Y AUTORA DEL LIBRO “¿POR QUÉ YO?”

Montserrat Jiménez, superviviente del cáncer de mama, cuenta su experiencia con esta enfermedad a través de un testimonio duro y conmovedor, pero, a su vez, plegado de optimismo y fuerza

Este año, en España, se han detectado, por el momento, casi 35.000 nuevos casos de cáncer de mama, el tumor más frecuente de todos los tipos de cáncer. De ellos, el 80% tendrá cura, pero para el 20% restante, todavía no lo hay. Esta es la razón que mueve a pacientes como Montserrat Jiménez, diagnosticada de cáncer con 36 años, a seguir luchando día a día por conseguir herramientas con las que consigan salvar al 100% de los pacientes diagnosticados de cáncer, en este caso, de mama.

Por ello, aunque hay que ser conscientes de que la batalla contra el cáncer de mama se libra todos los días, hoy, con motivo del Día Internacional de la lucha contra esta enfermedad, Montserrat ha dado a prnoticias.com la oportunidad de hablar con ella rompiendo estigmas y demostrando que todo se puede.

¿Cómo comenzó todo?

Todo comenzó tras dar a luz a mi segundo hijo, tenía 36 años, era muy joven. Un día, echándome mis cremitas tras la ducha, noté unos pequeños bultos en el pecho y pensé que era una inflamación habitual de la glándula mamaria por el embarazo, pero exactamente no fue así, resultaron ser dos tumores.

Recuerdo perfectamente el día del diagnóstico, fui sola, no lo voy a olvidar nunca. Me habían realizado una bioxia y me dijeron, “tranquila, en 15 o 20 días te llamaran con el resultado”, pero a los cinco días me estaban llamando entonces pensé que algo no iba bien y así fue, anatomía patológica habló, y el resultado no fue bueno. Además, el ginecólogo que me dio la noticia fue el mismo que me había atendido en el parto y yo le vi la cara, para él aquello tampoco fue fácil , estaba blanco.

Y para ti, ¿cómo fue el momento de recibir aquella noticia?

Pues bueno, imagínate como le puede caer esa noticia a una madre con una criatura recién nacida y con otro de cinco años. Lo primero que pensé fue que me moría y yo creo que es algo que todas las pacientes pensamos porque la palabra cáncer a día de hoy sigue asociada a la muerte. Y luego viene el momento de preguntarte, por qué yo, qué he hecho, si yo soy una persona sana y creo que me considero una persona buena. Fue tal el estado de shock en el que entré que, como has visto, recuerdo aquel día, pero la mayoría de la conversación, me atrevería a decir que el 80% de lo que me dijo mi médico lo olvidé por completo. El seguía hablando tras la noticia, pero yo desconecté, mi cuerpo estaba presente, pero mi cabeza estaba en otro lado, todo el rato pensaba en mis hijos.

Por tanto, imagino que el momento de la noticia es uno de los más duros a los que te tuviste que enfrentar, pero una vez comienzas el tratamiento, ¿cómo fue tu convivencia particular con esta enfermedad?

Tras la noticia, comienza un duelo en el que si o si pasas por varias etapas. En mi caso, la primera etapa fue la negación, para mi se habían equivocado, habían analizado, pero se habían confundido, pero no era así, y cuando me di cuenta que era una realidad pasé a la irá, la rabia e incluso a buscar un culpable. Un momento de enfado contigo y con el mundo que termina en un gran bajón, y esta fue mi tercera etapa, la tristeza. Una fase que me acompañó hasta que conseguí tomar las riendas de mi vida de nuevo, porque si, en ese momento yo sentía que había perdido el control de mi vida y a partir de ahora estaba en las manos de otra persona.

En mi caso, además, transcurrió casi un un mes hasta que yo supe el alcance de mi enfermedad, algo que hico el proceso de aceptación mucho más largo y difícil. Yo sabía que tenía por una biopsia, dos tumores, pero no sabía el alcance que había, si estaba diseminado o no por el cuerpo. Para que te hagas una idea, a mí me diagnostican un 14 de julio y empecé con la quimioterapia un 27 de agosto. Fíjate el transcurso, pero es que ya desde el 1 de abril yo ya había ido al hospital a decir que tenía eso ahí. Fíjate, la angustia que pasé desde el 1 de abril hasta el 27 de agosto, sabiendo que tenía dos tumores y uno de ellos súper agresivo, pero no en el punto que se encontraban.

Durante ese tiempo de incertidumbre, ¿qué se te pasaba por la cabeza?

Fue un momento muy difícil, me pasaba las noches enteras en vela. Yo me sentaba en el borde de la cama de mis hijos, y yo los miraba, me quedaba toda la noche mirándolos y preguntándome: “madre mía me no se van a acordar de mí cuando me muera”. Daba por hecho que me iba a morir y los tocaba, los olía, los tocaba muy sutilmente por la cara y yo sufría. Era como intentar guardar su recuerdo.

Y, ¿en qué momento pasas de ese miedo, de esa idea de muerte a decir, esto lo voy a superar y no va a poder conmigo?

Pues mira, tras la larga espera, yo conseguí recobrar confianza en mi misma cuando por fin obtuve los primeros resultados de las pruebas para determinar en qué punto se encontraba mi cáncer y me dijeron que estaba controlado, que no estaba extendido por ningún otro sitio del cuerpo y que, por tanto, no había metástasis.

Pero exactamente, el momento en el que dije, tú no vas a poder conmigo fue tras mi primera sesión de quimio. Recuerdo perfectamente lo mal que me sentó, me puse tan mala que sufrí una deshidratación severa que me llevó a estar ingresada cinco días. Y fue, el día que mi hijo de cinco años entró al hospital, al cual ya le habíamos contado que mamá tenía un bichito dentro y me dijo: “mamá le estamos dando duro al bichito, ¿a que si?”. Y cuando se marcharon me levanté, me quedé mirando por la venta y pensé, de aquí voy a salir y tú no vas a poder conmigo. Y a partir de ahí, no sé como explicártelo, pero comenzó mi aprendizaje.

De esta primera parte de la entrevista creo que hemos podido descifrar los momentos más duros de tu camino junto al cáncer, pero dime Montse, tras haberlo superado, ¿has sacado algo positivo de esta enfermedad?

Todo. De lo primero que me di cuenta es que yo, no era yo, estaba perdida y no hacia por escucharme, tuvo que llegar el cáncer para que yo me encontrara y volviera a ser yo. Desde que me diagnosticaron esta enfermedad puedo afirmar que en mi se ha producido una evolución emocional y personal que ha dado sentido a todo. Podría decir que gracias al cáncer me he reencontrado conmigo misma. Y es que, desde mi propia vivencia yo he aprendido que todos hemos venido a este mundo para cumplir una misión y que si no eres capaz de cumplirla, te vas. Por esto, para mi el cáncer es un aprendizaje, es una segunda oportunidad.

Entonces, si yo ahora te preguntara: Montse, ¿tienes miedo al cáncer?

No, no tengo miedo al cáncer porque curiosamente, con una enfermedad mortal yo me sentía más viva que nunca.

Y fue en ese momento de sentirte plena cuando surgió el movimiento de Las Supernenas, ¿verdad? Explícame un poco más sobre esta iniciativa

Exacto, el sentirme tan viva durante mi tratamiento me llevó a hacer todas aquellas cosas que había querido hacer, pero que no había hecho estando sana desde montar a caballo, senderismo, bicicleta, nadar, rutas, bailar… no paraba quieta y quería compartir eso con otras pacientes. Entonces en el hospital donde nos trataban comencé a conocer a pacientes que vibraban un poquito en la misma onda que yo, porque lo habitual en las salas de quimioterapia es ver miradas perdidas, de agotamiento o incluso de decepción, algo con lo que yo no encajaba y decidí darle a esos momentos un toque de humor y vitalidad. Como en todo, habría gente a la que no le gustaría, pero había muchas que sonreían y se acercaban a hablar. Poco a poco fui conociéndolas y un día, sin que entre ellas tuvieran ninguna relación, decidí juntarlas a todas en una comida. Y si, ese fue el día, ahí surgió un grupo de WhatsApp que terminó llamándose las Supernenas.

A partir de ahí yo empecé a organizar quedadas sorpresa para ellas con el único fin de que ellas disfrutaran, de que ellas sintieran lo que yo sentía haciendo las actividades que me hacían feliz. Y de repente, sin darme cuenta, se corrió la voz y el grupo empezó a crecer. De repente, en un mes y pico éramos 50. En seguida pasamos a 100. Luego ya de otras comunidades autónomas, y ahora somos 300 y pico a nivel nacional. Y, ¿lo mejor? Que todo lo hemos conseguido gracias al buen hacer de la gente, no nos hemos constituido nunca como sociedad, no queríamos dinero queríamos sacar sonrisas y crear una familia para ayudarnos entre todas.

Mencionas la palabra ayuda, porque entiendo que además del tratamiento superar esta enfermedad conlleva mucho más, ¿verdad?

Exacto, además del tratamiento estas mujeres necesitan ayuda en otros muchos ámbitos y esto es algo que no se contempla. Lo primero a nivel clínico se necesitan comités multidisciplinarios, es decir, que el equipo que nos trate reúna todas las necesidades de un paciente con todos los especialistas en un mismo equipo y esto, no existe. Si tú quieres terapia, la pagas y sino, no la vas a tener.

Por eso, para mi actualmente tenemos una medicina que cojea, porque no se ve al paciente en su totalidad. Es decir, cuando un paciente se sienta delante de un médico solo se está viendo un historial clínico. Pero, ¿qué hay detrás la vida de ese paciente? Porque quizás la vida que ese paciente ha llevado a donde está ahora, sentado delante de ti como médico.

A día de hoy, la investigación está focalizada solo en un 15% de los tumores que son los genéticos, pero existen otros muchos que se propician por un factor de orientación, de malos hábitos o incluso de estrés, ¿y qué médico mira eso?

Esto es el antes, el por qué y también hemos hablado del proceso, pero, ¿y después? ¿Qué hay después?

Después hay un vacío impresionante, tanto es así que en algunos casos sobrevives y aprendes a vivir con las secuelas para mal vivir. Pero esto no se cuenta. No se cuenta que el año pasado de los 276.000 casos que había de cáncer en España, 30.000 de los que estaban en edad laboral quedaron en extrema pobreza después de la enfermedad.

Cuando sales de los tratamientos todos los médicos te dicen que tienes que hacer una vida tranquila, pero la realidad es que te tienes que enfrentar a las administraciones que no te comprenden, que te hunden en papeles, te tienes que enfrentar a las secuelas del cáncer en tu vida, tu vida antes era de una forma y ahora es de otra en la que tienes que ser neutra, física y emocional. Y es que todo el mundo ve el antes, el durante, pero nadie ve el proceso de después tras haber sometido tu vida a un gran parón. De hecho, no existe ningún tipo de seguimiento de los pacientes después, solamente una revisión clínica.

Y de aquí, de esta necesidad imperial, nace mi nuevo proyecto en el que ahora estoy trabajando y poniendo toda mi ilusión: Inserción Laboral para Pacientes Oncológicos. Una iniciativa con la que pretendo generar una gran plataforma de empleo en la que demos trabajo a los afectados y para ello, necesitamos mucho, necesitamos apoyo y visibilidad porque sacarlo adelante no va a ser fácil.

Pues desde prnoticias.com esperamos poner nuestro primer granito de arena y ahora, para finalizar ¿qué le dirías a una persona a la que le acaban de diagnosticar esta enfermedad?

Pues le diría que va a empezar un proceso muy difícil en el que tiene que aceptar que el camino no va a ser fácil ni a nivel físico, ni emocional, pero que todo pasa. Y le diría que buscara que es lo que le ha llevado a ese punto. Yo , en casos reales, siempre les pregunto lo mismo. Antes de llegar a este punto, ¿qué estaba pasando en tu vida? Y ahí, en esa búsqueda comienza tu proceso. Porque yo, ahora, tras haberlo pasado, no sé si el cáncer me iba a matar o lo que ha hecho es salvarme.

Seguiremos informando…

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