En la Tierra a martes, julio 9, 2024

TRAS UNA CRISIS PROVOCADA POR SU VENTA DE COCHES ELÉCTRICOS 

La realidad de Ford: un nuevo ERE y dudas sobre su estrategia

LAS PERDIDAS HAN ALCANZADO UN VOLUMEN INSOSTENIBLE Y ESO HA PROVOCADO UN CAMBIO DE RUMBO 

Esta semana la factoría valenciana de Ford ha recibido un nuevo jarro de aguda fría y es que. a pesar del comunicado de la compañía anunciando nuevos productos, la dirección ha propuesto la aplicación de un nuevo expediente de regulación de empleo (ERE)

Según ha comunicado Ford esta semana, los trabajadores de la compañía automovilística de una de sus sedes se enfrentan a un nuevo expediente de regulación de empleo (ERE), en concreto en la planta de Almussafe en Valencia, Una decisión que ha resultado contradictoria tras el reciente anuncio realizado por la empresa automovilística sobre la asignación de 300.000 unidades anuales de un nuevo coche multienergía a partir de 2027 el cual suponía un soplo de esperanza ante una nueva estrategia.

Además, este nuevo ajuste laboral se produce cuando parecía que se despejaba la incertidumbre sobre los plazos relativos al proceso de electrificación que se habían ido demorando en el tiempo y que tenía con miedo a los trabajadores valencianos, y tras numerosos ERTE y otro ERE que ya supuso la salida de 1.124 empleados el pasado año, el 20% de la plantilla.

Por tanto, el ERE es la consecuencia de la nueva organización productiva revelada la semana pasada por el vicepresidente europeo de la compañía, Kieran Cahill. Y, el problema del anuncio es que el lanzamiento del nuevo coche al mercado se producirá “a mediados de 2027”. Es decir: dentro de tres años, de modo que la industria valenciana se enfrentará a un largo periodo con una plantilla sobredimensionada.

Decisiones que afectan a sus trabajadores, uno de los valores más destacados de las compañías, y que demuestran, una vez más, la mala situación que atraviesa Ford y que se debe, en gran medida, a su apuesta por los coches eléctricos, la cual no ha salido como la compañía esperaba. Las pérdidas alcanzan un volumen insostenible y eso está provocado un cambio de rumbo con decisiones no muy positivas para la reputación de la marca.

Ford es el mayor fabricante de Estados Unidos y una de las marcas más reconocidas a nivel internacional. Pues bien, uno bien podría pensar que con esa sólida base de popularidad la etapa eléctrica sería coser y cantar, pero nada más lejos de la realidad. A pesar de haber creado una división específica para eléctricos, es el departamento que más pérdidas genera para la empresa. Los motivos de esta situación han sido varios y elnuevo ERE de Ford es parte de las medidas que está tomando la empresa para paliar, que no corregir, la situación.

El comunicado lanzado por el momento desde la cúpula de Ford ha asegurado que, “esta situación no cambia nuestro objetivo de fabricar un vehículo de pasajeros multi-energía totalmente nuevo en nuestra planta de Valencia a partir de 2027. Reconocemos que esta situación puede generar preocupación entre nuestros empleados y compartiremos más información con ellos en las próximos semanas”. Por tanto, dudas e incesrtidumbre que siguen machacando a una plantilla cuyo rumbo laboral, ahora mismo, es totalmente indefinido.

Los ERE: un proceso traumático para la imagen interna de una compañía

Pero, a pesar del motivo que lleve a una empresa a realizar un ERE, estos siguen siendo igual de dañinos para su imagen. Ford se enfrenta a su cuarta decisión de regulación de empleo en los últimos dos años y por ello, debe ser consciente de las consecuencias que implican estas decisiones en su imagen, valores y reputación y es que, como bien afirman los expertos los procesos de regulación de empleo son, “tremendamente traumáticos para el conjunto de trabajadores de estas empresas y sus familias”.

Cabe tener en cuenta que los trabajadores son uno de los valores más importantes de una compañía. Al final, si conseguimos que los empleados se encuentren cómodos y valorados en sus puestos de trabajo, serán los primeros en hablar bien de la empresa en su entorno familiar o en “petit comité”. Porque, el simple hecho de que uno hable mal de la empresa en la que trabaja, aunque al principio no parezca de gran importancia, si hablamos de muchos empleados, es un gran problema para la imagen de marca y por tanto, para la reputación de la compañía que pasa a ser dudosa para sus clientes e inversores.

Seguiremos informando…

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