La precariedad laboral sigue siendo el mayor problema de la profesión de periodista (16%). Esta se ve reflejada sobre todo en la duración de las jornadas laborales, que en más de la mitad de los casos superan las 40 horas semanales permitidas por la ley, e incluso el 20% supera las 45 horas, según el Informe Anual de la Profesión Periodística 2024, de APM.
Aún así, el periodismo y las carreras de comunicación en España siguen siendo un gran atractivo para muchas personas: aproximadamente 4000 alumnos se gradúan cada año. Pero, ¿cuál es el panorama al que se enfrentan?
Formación poco actualizada
El principal problema es la falta de actualización de las universidades en cuanto a la formación ofrecida. Los programas académicos siguen estando orientados a modelos tradicionales de comunicación, con un enfoque excesivo en la teoría y escasa formación en herramientas digitales y estrategias de comunicación en entornos digitales.
Asimismo, aunque una gran parte de los periodistas en España trabajan en agencias y consultoras de comunicación, no existen casi asignaturas enfocadas al trabajo en esta área, lo que hace que los alumnos salgan de la carrera sin el conocimiento necesario. Esta brecha entre la formación académica y las necesidades del sector se traduce en mayores dificultades para encontrar empleo y la necesidad de recurrir a formación adicional tras graduarse.
Precariedad y un mercado saturado y en constante evolución
Otro de los principales problemas que enfrentan los graduados en comunicación es la saturación del mercado. La oferta de empleo en medios tradicionales es cada vez más reducida, a lo que se suma el creciente intrusismo laboral en el sector.
Además, la precariedad laboral, los bajos salarios y la inestabilidad en muchos sectores de la comunicación han llevado a que los jóvenes busquen nuevas oportunidades en el ámbito digital, el marketing o la gestión de contenidos para empresas y marcas. Tampoco ayuda el hecho de la rotación de becarios y las prácticas no remuneradas, que no sólo aumentan la precariedad sino que muchas veces influyen negativamente en el trabajo diario.
Y es que, hoy en día, no basta con saber redactar una noticia o diseñar una campaña publicitaria; los nuevos profesionales de la comunicación deben comprender analítica de datos, SEO, redes sociales y herramientas de automatización. El avance de la tecnología y la irrupción de la IA en la generación de contenido también ha cambiado la dinámica de trabajo, obligando a los comunicadores a diferenciarse por su creatividad, criterio y capacidad estratégica.
El porcentaje de periodistas que reconoce que usa la IA ha crecido del 27% al 44% en el último año y su uso en departamentos y agencias de comunicación se ha triplicado durante el último año, sin embargo, todavía muchos medios y empresas se niegan a aceptar que sus trabajadores lo usan y que puede ser una herramienta útil para su profesión.
Retos y oportunidades para el futuro
El principal reto de las carreras de comunicación es cerrar la brecha entre la formación académica y las necesidades reales del mercado. Las empresas buscan perfiles versátiles que combinen conocimientos en comunicación con habilidades técnicas y estratégicas, pero está claro que esta formación plural tiene que venir, en gran parte, de los propios profesionales. En este sentido, la especialización se presenta como una vía clave para mejorar la empleabilidad: la comunicación política, la gestión de crisis, la sostenibilidad y el análisis de datos son algunos de los campos en crecimiento.
Asimismo, es necesario que las empresas y los medios de comunicación hagan cambios profundos para evitar la precariedad y que entiendan la irrupción de la tecnología como una oportunidad y no como una amenaza.
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