La preocupación por la privacidad de los datos ha llevado a la implementación de nuevas regulaciones en todo el mundo, sobre todo en las grandes y medianas empresas. En 2024, las multas por incumplimientos del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en Europa ascendieron aproximadamente a 1.200 millones de euros. Este escenario resalta la importancia de que las empresas se adapten a las normativas vigentes para evitar sanciones y fortalecer la confianza del consumidor.
“Es alarmante que muchas organizaciones aún no sean plenamente conscientes de sus obligaciones legales en materia de privacidad”, señala Diego Cabezuela, presidente de InLaw Alliance of Law Firms. Y agrega: “La falta de preparación no solo supone un riesgo financiero, sino que también puede erosionar la confianza que los clientes depositan en la empresa”.
Las sanciones por incumplimiento pueden ser significativas. De hecho, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) impuso una multa de un millón de euros a LaLiga por el uso inapropiado de datos biométricos de los espectadores en los estadios. Este caso ejemplifica las consecuencias de no cumplir con las regulaciones actuales.
“Las empresas deben adoptar un enfoque preventivo y no reactivo”, subraya Cabezuela. De este modo, resultará importante formar a los empleados, establecer protocolos claros de gestión de datos y contar con asesoramiento legal para garantizar el cumplimiento normativo. La adaptación a estas normativas es una oportunidad para diferenciarse en el mercado.
“Cumplir con la legislación de protección de datos no es solo una obligación, sino una ventaja competitiva. Las empresas que apuesten por la privacidad como un valor esencial fortalecerán su reputación y fidelizarán a sus clientes”, concluye Cabezuela.
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