“¿Café para todos?: el gran error del modelo laboral sanitario público…
Ya vamos llegando al final de las fiestas navideñas y tomando carrerilla para afrontar todos los asuntos que quedaron parados en nuestro escenario político sanitario antes de que empezaran.
El más polémico, sin duda, la negocación del Estatuto Marco (EM) de los profesionales sanitarios, en donde por una parte los sindicatos mayoritarios parece que avanzan en la negociación con el Ministerio de Sanidad, mientras que los sindicatos e los médic@s, cada vez están más aislados en sus pretensiones, entre las que destaca la creación de un EM único para ellos.
He visto varios artículos estos días que cuestionaban la falta de autoridad y consideración de los médic@s en el SNS, con respecto a otras profesiones sanitarias y sus condiciones laborales, frente a su nivel de formación y sobre todo de responsabilidad.
No creo que les falte razón.
Es la base de un sistema que se ha basado en el “cafe para todos”. Sin más.
Nadie ahora se debería extrañar, ni llevar a engaño.
Al final el EM, ya sea igual para todos los profesionales sanitarios, o sólo para los médicos, no va a solucionar sus problemas por una sencilla razón: No todos los médicos son iguales.
Creo que es una idea que deberíamos empezar a cuestionar con más honestidad en nuestro SNS.
Decirlo no debería escandalizar a nadie y no podemos seguir fingiendo esa realidad.
Del mismo modo que asumimos con naturalidad que existen diferencias entre médicos, enfermeras y personal técnico, también deberíamos aceptar que hay enormes diferencias entre los propios médicos:
No todos quieren ganar lo mismo, ni trabajar lo mismo. No todos tienen las mismas aptitudes, ni actitudes y eso en un contexto como el EM no se puede diferenciar.
El EM —defendido con especial empeño por los sindicatos— al final, persigue una supuesta igualdad que, en la práctica, se traduce en uniformidad.
Y la uniformidad penaliza el mérito.
Un modelo laboral cuyo desarrollo esta basado casi exclusivamente en la antigüedad y en complementos automáticos:
• no incentiva la excelencia,
• no reconoce el esfuerzo adicional,
• y no permite que quien quiere trabajar más, asumir más responsabilidad o aportar más valor pueda ganar más de forma justa y transparente.
Esto no va de enfrentar a profesionales. Va de reconocer la realidad.
El problema no es quién esta dentro dentro del EM si no el propio Estatuto.
La solución es un régimen laboral moderno que debería permitir:
✔️ diferenciar aptitudes y actitudes,
✔️ premiar productividad y resultados en salud,
✔️ ofrecer carreras profesionales flexibles,
✔️ y retribuir mejor a quienes más aportan al sistema.
La pregunta, entonces, es ¿será suficiente con un EM propio para los médicos? …. O será más de lo mismo… por que lo que esta claro es que realidades distintas no se pueden gestionar con las mismas reglas.
A ver si seguimos… y vamos palante
Y FELICES REYES MAGOS PARA TODOS.”










