Con el inicio de un nuevo año, replantearse la trayectoria profesional vuelve a estar sobre la mesa para muchos profesionales en España, aunque hacerlo con seguridad y confianza resulta cada vez más complicado. Así lo reflejan los datos que maneja LinkedIn que ponen de relieve cómo el 67% de los trabajadores encuestados en España se siente poco preparado para encontrar un nuevo empleo este 2026.
Sin embargo, en la lista Empleos en Auge 2026 publicada este 7 de enero por la red social profesional más grande del mundo, un empleo destaca de entre los 25 que han experimentado un crecimiento sostenido en los últimos tres años: Responsable de Asuntos Públicos. Junto a este, otros relacionados con las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial, con los que guarda estrecha relación.
“El mercado laboral está atravesando un momento de transformación acelerada, en el que muchos profesionales saben que quieren cambiar de trabajo, pero no siempre tienen claro hacia dónde dar el siguiente paso. De hecho, el 45% reconoce que no sabe cómo hacer que su candidatura destaque cuando la IA se utiliza en el proceso de selección y el 50% percibe que hay demasiada competencia para los puestos. Ante esta realidad, nuestra lista de Empleos en Auge se perfila como una referencia clave para identificar hacia dónde se está desplazando el crecimiento del empleo y cómo orientar la carrera profesional con mayor criterio. Por eso, mi recomendación a todos los profesionales es que no se limiten a buscar un cambio inmediato, sino que analicen las tendencias que estamos viendo, las habilidades que están ganando peso y cómo pueden ir alineando su experiencia con esas oportunidades”, explica Virginia Collera, responsable de LinkedIn Noticias España y América Latina.
Responsable de Asuntos Públicos, en la undécima posición
La consolidación del Responsable de Asuntos Públicos en la undécima posición del ranking de LinkedIn para 2026 no es casualidad, sino una respuesta directa a la creciente complejidad del entorno regulatorio en España. En un momento donde el 67% de los profesionales siente incertidumbre ante el futuro, las empresas han identificado que su supervivencia no depende solo de la eficiencia comercial, sino de su capacidad para dialogar con las instituciones.
Este rol se ha vuelto fundamental para navegar en un ecosistema donde las decisiones gubernamentales sobre sostenibilidad, fiscalidad y tecnología impactan el modelo de negocio de manera inmediata, exigiendo perfiles que actúen como traductores entre los intereses corporativos y las agendas políticas.
La irrupción de la inteligencia artificial, liderada por figuras como el Ingeniero o el Director de IA, es precisamente uno de los motores que ha disparado la demanda de expertos en asuntos públicos. Con la aplicación plena del Reglamento Europeo de IA (AI Act) en agosto de 2026, las organizaciones necesitan profesionales que garanticen que sus innovaciones cumplen con los marcos éticos y legales exigidos por Bruselas y Madrid.
Estos responsables son los encargados de gestionar la narrativa ante el regulador, asegurando que la adopción de nuevas herramientas —como las de búsqueda de empleo impulsadas por IA que menciona LinkedIn— no solo sea técnicamente viable, sino socialmente aceptable y jurídicamente segura.
Más allá de la vigilancia legislativa, el auge de esta posición refleja una transformación en la gestión de la reputación corporativa. En un mercado laboral donde el 64% de los candidatos critica la opacidad y extensión de los procesos de selección, el Responsable de Asuntos Públicos trabaja para elevar los estándares de transparencia de la compañía, alineándola con las expectativas de una sociedad más exigente.
Finalmente, este profesional se posiciona como el arquitecto de la confianza en tiempos de cambio acelerado. Mientras herramientas como AI-powered job search intentan mitigar la sensación de desorientación de los trabajadores, el área de asuntos públicos se asegura de que estas soluciones tecnológicas cuenten con el respaldo institucional necesario para generar certidumbre. Así, el éxito de las empresas en 2026 no se medirá solo por sus resultados financieros, sino por la solidez de sus relaciones institucionales y su capacidad para influir de manera ética y constructiva en el desarrollo de las políticas que definirán la próxima década.
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