Mar Sánchez se ha convertido en uno de los temas favoritos de conversación entre los políticos del Partido Popular y el estamento periodístico que opera en Madrid. La ‘súper asesora’ de Alberto Núñez Feijóo no recibe precisamente parabienes por su labor, cada vez más discutida. Y aunque las cosas se ventilan de forma subterránea, es un hecho que el clamor por su inacción alcanza las propias filas populares. Los estrategas de Moncloa le mojan la oreja a diario y no se da por aludida. Ni una de sus estrategias ha funcionado. Y, allí donde se presente un problema, ni está ni se la espera… Dana, Incendios, Adamuz… ¿Dónde está el relato? ¿Dónde está la estrategia? Por no hablar de los inmensos escándalos del PSOE que se le escapan entre los dedos, como agua sucia…
En las secciones de Nacional de diversos medios se escuchan comentarios muy críticos con la labor de Sánchez, una de las personas del núcleo duro de Feijóo que mantiene mayor confianza con él. Entre los ‘plumillas’, incluidos algunos de los primeros espadas, se reconoce que prefieren acudir directamente a otras fuentes del PP porque, como mínimo, Sánchez “no dice ni pío” o pasa de contestar y si lo hace es a “la gallega”, ¡colega que estamos en Madrid!…
Esta forma de actuar ha llevado a que Sánchez sea orillada por los periodistas a la hora de buscar información veraz, ni decir si es verdad. Otra cosa, claro, es el mantenimiento de cierta cercanía ‘por educación’. Pero, como reconocen fuentes del sector, “si quieres saber del PP, lo mejor es llamar a otras puertas”. ¡Joder como la Martínez Castro, Carmen!
Sánchez figura en la estructura de partido, con el extraño cargo de ‘coordinadora de Proyección e Imagen’, pues tiene la lámpara fundida. Una denominación que no se sabe muy bien a qué premisas responde, más allá de servir como título para unas labores de asesoramiento a alto nivel que trascienden dicho puesto. En teoría, Luis de la Matta ejerce como director de comunicación del PP, pero Sánchez también moja -en principio- en dichas aguas, llevando la interlocución, por ejemplo, con altos directivos de algunos medios de comunicación.
No obstante, esa labor no acaba de verse como eficiente. En las filas populares, especialmente entre diputados y cargos, hay malestar por cómo se gestiona la política de comunicación, (MUY MAL), que incluso juzgan inexistente. El ‘quid’ de la cuestión, aseguran fuentes de dicho partido, está en que Sánchez transmite la sensación de no haberse adaptado a los usos de la política madrileña. En resumen, “le viene muy grande”, sentencian.
El análisis existente es contundente. De Sánchez señalan que su experiencia con los medios en Galicia, sirve de poco en Madrid, ya que se trata de dos universos completamente diferentes. Y no es sólo -que lo es- una cuestión de ecosistema, sino también de logística. “Sánchez está acostumbrada a mandar y a relacionarse con los medios gallegos, donde había una corporación pública que remaba a favor y una buena dosis de publicidad institucional, que facilitaba muchas cosas”, señalan algunos críticos. Nada de eso existe en Madrid, donde los ‘capos’ mediáticos son pesos pesados en comparación con los gallegos.
“Este problema ya lo tuvo en su momento Pablo Casado”, argumentan fuentes del PP. Se dio cuenta de que Ayuso, como presidenta madrileña, tenía mucha más potencia gracias a Telemadrid y a la publicidad institucional, sí. Y, a su incomparable asesor, MAR, al que sí temen en Moncloa… El presidente popular depende de la ‘mendicidad’, de cómo su jefe de comunicación se trabaje a los medios. Y ahí están fallando”, señalan expertos del sector. A esto hay que sumar otra variable: si careces de estos elementos, busca a alguien capaz de solventarlo de otra forma. “Fue lo que hizo Aznar con MAR en los 90. Entonces también estaban ‘pelados’ y lo que había enfrente era un Ejército de Pancho Villa frente al acorazado felipista. Pero supieron recomponer filas, tocar teclas y alinearlos en su favor”, recuerdan… Por no hablar sobre la última, con el ex Fiscal General del Estado.
La palabra clave es estrategia. Y la sensación que transmite Sánchez es que sigue instalada en la comodidad del hórreo gallego, con el fuego de la publicidad institucional calentando las cabeceras de la región. Algunas capillas de diputados populares, en los restaurantes en torno a la Carrera de San Jerónimo, han llegado a emplear un símil sobre la actividad de Sánchez: “Es nuestro Paco Martínez Soria” en ‘La ciudad no es para mí’. Palabras sangrantes, pero probablemente certeras, de una profesional cuyo lenguaje no verbal y los ‘consiglieri’ que se ha buscado en la capital -una mano a Dios, otra al Diablo- tampoco ayudan.
Mar Sánchez tiene un gran problema, no va a ganar a la maquinaria sanchista.
Con un lápiz, en el siglo XXI, no se vence a la armada monclovita. Un consejo: ¡Háztelo ver! y vuelve al hórreo por Navidad..
Seguiremos Informando…










