‘CONSEJOS VENDO QUE PARA MI NO TENGO’… Podría ser el refrán perfecto de aplicación para los lugartenientes de la comunicación del ministro Óscar Puente. Estamos hablando de los inefables Pere Rostoll y Salva Almenar. El primero, nacido en Benidorm (Alicante), es el director de comunicación del Ministerio de Transportes; el segundo (natural de Valencia), es el jefe de gabinete del presidente de Adif, y hasta el septiembre pasado fue el responsable de comunicación de la empresa pública señalada hoy por el trágico accidente de Adamuz.
Estamos ante dos personajes clave de la estructura de poder del ministro Puente y su papel de activista carroñero y macarra en las redes sociales. Ambos son periodistas, ligados al PSOE de la Comunidad Valenciana; tuvieron que salir de allí tras la derrota de Ximo Puig ante Carlos Mázon, en las elecciones autonómicas de mayo de 2023. Cercanos al separatismo catalán desde el punto de vista ideológico (no en vano, durante su desarrollo profesional, han colaborado con medios de comunicación de la órbita separatista catalana en la Comunidad Valenciana), se han erigido en los principales asesores del ministro Puente, -conocido por bloquear a todos los que no le hacen la clac-. Antes de dar el salto definitivo a su odiado Madrit (Madrid no le roba, más bien todo lo contrario, porque se han hecho con retribuciones superiores a los 100.000 euros, desde que prestan sus servicios en la capital de España para el sanchismo), tanto Rostoll como Almenar trabajaron en la Generalitat Valenciana durante la era Puig. Rostoll fue director general de Relaciones Informativas del Gobierno valenciano, mientras que el segundo ocupó distintos cargos, siendo su última responsabilidad la Dirección General de Interior.
Tras el fiasco socialista en las elecciones regionales de mayo de 2023 (algo a lo que contribuyó sin duda Pere Rostoll con una estrategia comunicativa torpe y pasiva), ambos fueron rescatados por Pedro Sánchez. Rostoll incluso se incorporó a la ejecutiva del PSOE valenciano como secretario de Infraestructuras, Transportes y Movilidad Sostenibles. Además, Rostoll se sumó al consejo de administración de la agencia EFE, mientras que a Almenar, para allanar su llegada a Adif, le hicieron un traje a medida. De hecho, para facilitar su nombramiento para la dirección de comunicación de Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), una responsabilidad que conlleva un sueldo de más de 100.000 euros al año, la entidad no tuvo reparo alguno en primar como mérito el disponer de nivel C2 en alguna lengua cooficial (en este caso el valenciano) en el proceso de selección, algo totalmente absurdo y que según el Colegio de Periodistas de Andalucía, que recurrió el nombramiento, no se justificaba, ya que no era necesario el dominio de una lengua autonómica para desempeñar las funciones del puesto de trabajo.









Al igual que su jefe Puente, ambos son auténticos muyahidines en RRSS. Y es que durante los trágicos días de la Dana y los meses posteriores a la tragedia de Valencia, tanto Rostoll como Almenar, ya desde sus atalayas comunicativas en el Ministerio de Óscar Puente, se pasaron los días y las horas dando lecciones y criticando por activa y por pasiva la gestión del Consell de Mazón, señalando al Gobierno valenciano en general, y al ya expresidente en particular, como los únicos y grandes responsables durante la dana de Valencia y los meses posteriores de las 230 muertes provocadas por las riadas que asolaron a las comarcas valencianas el fatídico 29 de octubre de 2024.
Ahora, tras el monumental accidente mortal ferroviario sufrido en Córdoba con más de 40 fallecimientos, y donde la responsabilidad tanto del Ministerio como de Adif va a resultar más que clara y manifiesta por el mal estado de las vías, los soldados valencianos de Puente, ya no se muestran tan valientes como haces unos meses. Permanecen silentes, y por supuesto, nada de culpar al Gobierno. Estos dos personajes de la comunicación ya no se dedican a dar lecciones, ni a dar consejos, ni a criticar, como hacían durante la Dana y los meses posteriores. Es lo que pasa por escupir hacia arriba.
Almenar, además, fue el alumno aventajado y niño mimado del ínclito y celebérrimo José María Ángel Batalla, el excomisionado del Gobierno central para la reconstrucción de Valencia tras la Dana, quien tuvo que dimitir el pasado verano después de que se descubriera que había falsificado para acceder a un puesto de funcionario en la Diputación de Valencia. Almenar y Batalla trabajaron juntos en la Generalitat Valenciana. Almenar, lejos de criticar las trampas de su mentor, restó importancia a la falsificación del título universitario e incluso salió públicamente a defender a Batalla.
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