Con motivo del Día del Periodista en España, celebrado el pasado 24 de enero, la Asociación de Medios de Información (AMI) ha reclamado un compromiso activo de instituciones, plataformas tecnológicas y sociedad civil para proteger la libertad de prensa y garantizar el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz, un principio recogido en el artículo 20 de la Constitución y que, según la asociación, no puede desligarse del ejercicio profesional del periodismo.
Desde la AMI insisten en que el derecho a la información no se sostiene sin medios independientes y redacciones profesionales capaces de trabajar con criterios de rigor y servicio público. La organización subraya que la información veraz no es un producto más, sino un bien público que exige garantías legales, transparencia en la propiedad de los medios y modelos económicos que permitan sostener el trabajo periodístico en el tiempo.
Esta llamada de atención se produce en un contexto paradójico. España ha mejorado su posición en los rankings internacionales de libertad de prensa y en 2025 alcanzó uno de sus mejores resultados en el índice de Reporteros Sin Fronteras. Sin embargo, la AMI advierte de que persisten amenazas relevantes para el ejercicio del periodismo, como las presiones judiciales, el uso de litigios estratégicos para frenar investigaciones de interés público o las dificultades económicas que afectan especialmente al periodismo local, clave para la pluralidad informativa.
Esta preocupación por la calidad y la diversidad del ecosistema mediático conecta directamente con las conclusiones del Edelman Trust Barometer 2026. El informe constata que la confianza en los medios sigue siendo uno de los puntos más frágiles del sistema institucional global. Aunque el índice de confianza crece ligeramente y se sitúa en el 54%, los medios continúan entre las instituciones peor valoradas y generan desconfianza en casi la mitad de los países analizados. Edelman identifica un problema de fondo: la erosión de una “realidad compartida” que durante décadas permitió al periodismo actuar como referencia común en el debate público.
Uno de los datos que más inquietan a editores y profesionales es el cierre progresivo de las audiencias sobre sí mismas. Solo el 39% de la población afirma consumir información de medios con una orientación política distinta a la propia al menos una vez por semana, una caída significativa respecto al año anterior. Esta tendencia hacia un consumo informativo cada vez más homogéneo y segmentado reduce el alcance transversal del periodismo generalista y dificulta su función de generar consensos básicos, justo en un momento en el que la desinformación y la polarización ganan terreno.
En este escenario, la AMI recuerda que la sostenibilidad y la pluralidad de los medios no son solo una cuestión empresarial, sino democrática. La asociación reclama mayor transparencia en la titularidad de los medios, reglas claras en el reparto de la publicidad institucional y políticas públicas que favorezcan modelos de negocio viables. También pone el foco en las condiciones laborales de los periodistas, vinculando directamente la calidad informativa a la posibilidad de investigar con tiempo y recursos, a la protección de las fuentes y al respeto efectivo del secreto profesional.
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