Si de verdad queremos hacer un revisionismo de todo el sistema circulatorio, nervioso y caricaturesco del Estado actual, del desaparecido en combate Estado actual… ¡Me bajé de una rama, para pasar del Estado Natural, al Civil. A las sociedades de anormales heredados del pasado! Llevaba paletó.
Una primera revisión, como idea, es que se escudriñe en ese juzgado de Catarroja que entiende a medias o con medias en la cabeza, lo que realmente pasó el día de la Dana, en mi amada Valencia y no dónde tenía sus reales, cada uno de los que a buen uso y conveniencia de la Planta, que se ha de arrastrar por el lodo o por el albero, depende del cabestro que lo haga, conseguirá la niebla deseada… Incluyendo consejeros judiáulicos de durmiente acompañamiento, compartiendo cepillo de dientes, que no de pelos… Tenían razón mis amantes en eso de que el malo era yo. Yo quería quererla y ella no… Sólo me buscaba por si lo encontraba algún dimitido de la Dana, que no sea el perseguido, anulado y muerto, matado. La diadema de la Vírgen de Baza, cubrirá los chichones… Desde Valencia y con muchos más muertos de todos los anunciados por los amigos del PSOEPSV, -¿los de la PSV de los pisos? que no, que le falta una ‘p’, que esto va de la instrucción: uno dos, uno, dos… si la saco me da tos… Más instrucción, más cepillo… ¿Cuántos pasos hay desde tu cerebro a la mesa en la que lees? ¿Cómo era el caballo blanco de Abascal? ¿Quién te manda? ¿Quién te cree? Mis respetos a las víctimas. de las que formo parte activa. Todos los valencianos somos víctimas… Nos envuelven, nos lían… De un Tsunami, la culpa es del que alivia la presa o mueve los fondos marinos… Del Hostión del tren, la culpa es, entre otros, del engorilado ministro de transportes que no llegan, de falacias… Pero, ¡aquí no hay nada! Y ¿por qué no declaran todos? No sólo los que me dicta mi reptilíneo -o Complejo R- para las sabias, ¿lo sabías? No, pues como lo que te instruyen: un, dos, tres… si la saco me la ves…
Cuándo Fernando VII -el Deseado- llevaba paletó, con música de cuándo Fernando VII… canción de corte infantil, de un Absolutista, perseguidor de los liberales… de aquellos lodos vienen estos felpudos, que no sirven para quitar el polvo del camino. Dioses de barro… reinan pero no gobiernan, cobran pero no corresponden, plañideras de situaciones de crisis al uso… ¡acabaría hasta los huevos de escuchar desgracias y volverme a mis almohadas a descansar del trote!, inexplicable.
Llega el REVISIONISMO. Que comienza en la etapa dura del franquismo más alienante… Si nos vamos para atrás, nos tocará hablar de Alarico, Ataulfo, Leovigildo, Recaredo, Wamba, Turismundo, Teodorico, La Fabuco, Sigerico… ¡Sus muertos, la lista del Puti!… ¡todo sale, hasta lo malo de lo bueno, de lo probado por probar, de lo usado por tirar! ¡Ayúdame a ponerme el condón, que no llego! Y así, felices los cuatro, con los cuernos en ristre. La vida es como la tomes: de barro, de cañas, de coños, de coca, de cola, de aquella, de aquellos y todas las gañanadas inventadas por el perverso nombre de la Charo. Una Charo, dos Charos, un tren, dos trenes… Un puente, dos puentes, un acueducto. Una fisura, ¿de Rolando o de Silvio? del carril, del riel de la ventana de las risas de Quequé… Qué, qué asco, por cierto. Como al león alado le soltaron las riendas y salió por peteneras de las que no se exculpan en las risas de un payaso que llora, sin poder derramar sus lágrimas porque es cocodriliano. ¡Me quisiste así a mi manera, a mi modo, con mis aires!
El REVISIONISMO va a acompañarnos en todo… Tendremos que entender que todo lo que está por llegar es bueno, porque trae el nuevo aire de los que nos ahogarán.
Ahora me voy a callar, porque me marcho a Paiporta a ver a mis familias, a mis hermanos, a un loco que anda por allí de reconstrucción. Lo que es nuestro, es de todos… Que pidan los que más lo necesiten, que aún no he comido desde hace dos años… ¡Todo me da tanta pena, asco, desolación!…
Un beso a la memoria de los que siempre lloraré por no haber podido compartir. Un soplo de amor a los corazones de esas familias
descuartizadas por el dolor que no cesa… Siempre os querré, nunca os olvidaremos.
pedro de aparicio y pérez de Lucentis
& el
conde de Paiporta y señor de Catarroja










