Atresmedia estrenó el pasado domingo su nueva serie de comedia ‘Rafaela y su loco mundo’. Creada por Aníbal Gómez, la serie está basada en su propio libro, ‘El alucinante mundo de Rafaella Mozarella’. El autor, junto con Ernesto Sevilla, dirigen esta comedia irreverente que mezcla estética pop y referencias chanantes, y que se ha rodado en localizaciones de Madrid.
La serie cuenta con un elenco de auténticas estrellas de la comedia española: Ingrid García-Jonsson interpreta a Rafaela, la protagonista de la historia, acompañada de Carlos Areces, Aníbal Gómez y Joaquín Reyes, que interpretan a sus tres grandes amigas. Asimismo, Arturo Valls, no sólo actúa, sino que se estrena como productor ejecutivo. En esta entrevista hablamos con él sobre el proyecto.
¿Qué te gustó del proyecto, para implicarte no solo como actor, sino como productor ejecutivo?
Primero la posibilidad de juntar de nuevo a los componentes de un grupo de cómicos, que además son amigos y que volvían a reivindicar el universo chanante. Entonces el trabajar con amigos y en ese código, es fundamental. Yo ya decía ‘aquí no lo vamos a pasar bien’. Y ese ya era un buen objetivo, digamos. Eso por un lado. Y luego volver a la sitcom, a la comedia de situación en una casa. La verdad es que esta es una sitcom muy surrealista o muy absurda. Pero ese formato de sitcom, de capítulos de 20 minutos, de pura risa, de pura chorrada, me parecía muy bien. Volver a eso, a ese contexto, y a la vez a la posibilidad de conseguir esas cosas.
Has dicho que no ha sido fácil vender la serie a las productoras. ¿Por qué?
Creo que porque sobre el papel es una comedia que no responde a nada en concreto, o sea, que es muy singular, es muy particular. No sigue ninguna moda, ni ninguna tendencia, y las plataformas, por la respuesta, quieren cosas más testadas, más abiertas para todos los públicos, que cuanto más abarque, mejor. Y esta serie es una serie que tiene una mirada muy particular, y que no tiene equivalente. No tiene cosas que puedas decir ‘es que funciona algo parecido, y eso a las plataformas les cuesta más. Pero, luego, al mismo tiempo, vemos que cosas que se salen del camino habitual funcionan muy bien, porque la gente también valora lo diferente, las propuestas así, más arriesgadas.
¿Cómo ves el humor actualmente?
Hay mucha más crítica, porque también hay mucha más exposición. Hay un poco de todo, una parte de ser más comedido, con más autocensura, con miedo a las cancelaciones, que es algo lamentable. Y, por otra parte, hay una gran variedad, con los que hacen comedia en redes, por ejemplo, que ofrecen nuevos discursos y nuevas formas de hacer comedia. Yo tengo bastante emoción en ese sentido.
Y luego hay algo de que se está haciendo un humor como más pensado, más comedido, y me parece bien, porque no todo vale. Hay que pensar, sobre todo, en el contexto, que el chiste sea gracioso. Para mí el límite es que el chiste sea bueno. Si el chiste es bueno, todo vale. Pero claro que hay cosas de las que el público ha dejado de reírse, y también vale. Estoy muy de acuerdo con eso.
¿Qué crees que es lo que más le va a gustar a la gente y con lo que más van a conectar, en concreto, los jóvenes?
Pues yo creo que la propuesta en sí… que en realidad es para todos, claro. Mi madre me decía que solo ya de verlos, a la gente que sale, ya le gustaba. Y es que hay una cosa visual fuerte, porque sólo la propuesta de ver a señores de 50 años habiendo de chicas adolescentes, ya solo eso, es bastante rompedor y yo creo que puede entrar guay. Y luego todo lo que es el diseño del vestuario, de arte, los maquillajes, toda la propuesta escénica es algo bastante atractivo.
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