Sara Marina Pérez Santaolalla es la mujer de moda. Como José María García, el viejo Butanito, no deja a nadie indiferente. La militancia de la “analista política” arrastra a favor y en contra. Los últimos episodios son un ejemplo de ello. Santaolalla se ha convertido en el pivote de una ofensiva gubernamental, en ‘núcleo irradiador’ -que diría el desaparecido Iñigo Errejón- para los convencidos sanchistas y en una propagandista de la peor estofa para los críticos.
Pero, ¿de dónde ha salido?
En el principio, Santaolalla comenzó su carrera televisiva en un medio ‘facha’, 7NN, bajo cuya etiqueta coincidió con algún paisano. Todavía pueden verse videos suyos en Youtube en los que aparece en el programa ‘La Alternativa’. Un recorrido, a su manera, muy similar al de Pablo Iglesias en la Intereconomía de Julio Ariza.
Santaolalla, dicen, era galgo -o galga- procedente de casta socialista. Ella negó haber militado en el PSOE, pero la negativa se la desmintió OKDiario’ mostrando fotos suyas en una pegada de carteles en su ciudad natal. La misma en la que hace tiempo fue fotografiada junto a Javier Ruiz, el ‘artista’ de ‘Mañaneros’ y eterno sicario de Ferraz, de Arenillas hasta nuestros días. Aquellas imágenes, por cierto, no le gustaron a Ruiz, que sólo atienden a exclusivas si son suyas. ¿Será verdad que llamó al venerable periódico local que osó publicarlas para expresar su queja?
Desde entonces en los platós de 7NN -una idea muy loca, la de hacer una televisión para mangonear en Vox, sin tener en cuenta que el partido de Abascal es una rama de negocio de Ariza y cía, los únicos que tienen ese derecho en esa formación- hasta hoy en día, el caché de Santaolalla se ha disparado. Y es que ya no son sólo las colaboraciones habituales en los programas del ‘infoentretenimiento’ progubernamental en RTVE, sino su presencia constante en todo tipo de eventos, actos y presentaciones como maestra de ceremonias, con toda probabilidad facturadas. Unos ingresos a los que hay que sumar, hasta el otro día, las colaboraciones en cadenas privadas. Y eso sin contar otras, se supone que también remuneradas, en medios de la ‘cuerda’ del Ejecutivo.
La “analista política” no oculta ni su ideología ni su sesgo. Pero en los últimos tiempos se habría pasado de frenada. Hay quienes han señalado también su papel en una presunta operación propagandística del Gobierno, cuyos miembros la tratan como lo que es: ‘una di noi’. Hay mujeres en situación de riesgo que no merecen la atención de un policía y que viven angustiadas por unas pulseras que no ubican a los maltratadores. Pero Santaolalla, que se codea de forma habitual con ministros y hasta con el presidente del Gobierno, sí tiene derecho a escolta, según ha desvelado ABC.
Tal vez la diferencia estriba en que Santaolalla, efectivamente, es “una de los nuestros”. O en que tanto Ruiz como ella hayan dado clases de “desinformación” a las Juventudes Socialistas.
“Desinformación, dices, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul…”
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