La primera entrevista de Ángel Escribano, expresidente de Indra, tras su dimisión en Semana Santa, concedida a ‘El Debate’ de Bieito Rubido, ha ido fuerte: “Iván Redondo, que es un mercenario, trabajando para Santa Bárbara para conseguir contratos e intentando fastidiar a España -Santa Bárbara es propiedad de la estadounidense General Dynamics-. Eso ya es otra liga. A eso no se puede jugar. Lo que me queda es que algún día alguien lo investigará y alguien dará con sus huesos en la cárcel”.
Escribano se ha despachado a gusto con el exjefe de gabinete de Pedro Sánchez, que lleva meses ejerciendo como lobista al servicio de los intereses de la empresa de origen estadounidense y vendiendo un papel clave en la operación para tumbar al empresario. Un papel que algunos, más allá de las intrigas y las zancadillas, no terminan de ver.
Parece, sin embargo, que Escribano tiene claro que Redondo ha operado por cuenta de la empresa estadounidense para clavarle el puñal en la espalda. Pero, ¿hasta qué punto ha sido Redondo, como se ha vendido, un puntal de la estrategia trazada por Manuel de la Rocha, el ‘cerebro’ del asalto gubernamental a las grandes empresas por parte Moncloa?
Ahí ya existen más dudas, producidas por el embarre sistemático que suele acompañar a los movimientos de Redondo. Todavía se recuerda, por ejemplo, cómo el expulsado de Moncloa por el dúo Barroso-Contreras negaba la mayor pero, al mismo tiempo, aparecían mensajes publicados en dicha línea en ‘El Confidencial’, donde entonces algunos señalaban que tenía cierta influencia hasta el punto de haber trazado una operación para colocar a su director, Nacho Cardero, al frente de ‘El Mundo’, según ‘Hispanidad’. O el mosqueo de Indra y Escribano con ciertas informaciones en las que apreciaban la mano larga del donostiarra.
Ahora, la comidilla a causa de los movimientos de Redondo recae sobre ‘El Español’ de Pedrojota y se suma al caldo gordo que se cuece sobre el golpe de Discover, el tráfico y los despidos del digital del riojano, sobre el que algunos ya recuerdan su gestión en Unidad Editorial. El caso es que en las últimas semanas, el digital de Pedrojota, a través de ‘Invertia’, ha publicado una cosa, la contraria y la misma sobre el papel de Redondo en la estrategia gubernamental para tumbar a Escribano: que si se ha reunido con De la Rocha, que si De la Rocha lo desmiente y que si es un falso desmentido pero sí hubo encuentro.
Y mientras ese cocido con aroma a producciones Redondo sigue calentándose en la olla, en el sector de la comunicación hay quienes siguen insistiendo en que buena parte de esas adjudicaciones tienen que ver con movimientos del propio consultor, para ponerse en valor delante de potenciales clientes.
Un enredo de madeja de los buenos, en suma. Como se dice ahora, opinamos pero no juzgamos.
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