Expertos en comunicación y relaciones públicas advierten que descuidar la identidad digital no solo debilita la imagen pública, sino que expone a las organizaciones a graves vulnerabilidades de ciberseguridad y crisis financieras.
Carlos Hergueta socio & director de innovación y desarrollo de negocio de Asesores, dice que “hoy, efectivamente, las redes sociales se consideran desde un punto de vista de de reputación corporativa un canal clave para que las empresas y la imagen que reflejan esas”.
El directivo como rostro de la empresa
Por ello, los programas de advocacy —donde los líderes y empleados actúan como embajadores de la marca— son cada vez más relevantes. Y la gestión de estos perfiles debe ser profesional. Según Hergueta, lo ideal es que la presencia digital del CEO sea gestionada por el Director de Comunicación (Dircom) con el apoyo de agencias externas, o bien de manera personal pero siempre alineada estrictamente con las directrices corporativas.
“¿Por qué? Pues por la misma evolución de internet. Cada vez queremos consumir más información que nos la están dando personas con nombres y apellidos, con vidas, con trayectorias profesionales”, continúa Hergueta.
Los riesgos del abandono digital y la suplantación de identidad
El descuido de las redes sociales presenta riesgos tangibles. Existen casos de directivos que abandonan sus perfiles durante años, dejándolos vulnerables a hackeos donde los atacantes publican contenido inapropiado, como enlaces de apuestas, que dañan gravemente su credibilidad.
El impacto de estos ataques puede trascender lo reputacional y golpear directamente el negocio. Un ataque cibernético que logre usurpar la identidad de un CEO de una empresa del Ibex 35 para publicar información financiera falsa podría desatar el pánico en los mercados y provocar ventas masivas de acciones.
Egosurfing y ciberseguridad extrema
Elvis Santos, chief PR & Influence Officer de Ogilvy Spain da un consejo: practicar frecuentemente el “egosurfing“: dedicar un tiempo a buscar su propio nombre en la red y configurar alertas para monitorizar qué se dice, detectar posibles plagios de sus contenidos o frenar intentos de suplantación de identidad.
“A todos nos interesa dar una imagen: cómo nos vestimos, qué relojes usamos, qué peinado tenemos”, dice Santos. Y es lo mismo en el mundo digital y por eso es bueno saber cuáles son los resultados de las primeras búsquedas en la red. “Esa es tu imagen digital”.
Y es tan importante, que las agencias de comunicación que gestionan cuentas de altos directivos aplican estrictos protocolos de ciberseguridad. Estos incluyen el cambio semanal de contraseñas, el uso de dispositivos móviles exclusivos en los que solo se instalan las aplicaciones de redes sociales, y un sistema de doble verificación humana antes de realizar cualquier publicación. Y es que una información mal intencionada no solo puede afectar la imagen del directivo si no que ya ahora también afecta la imagen de la empresa y no solo desde el punto de vista de reputación sino también puede influir en el área financiera.
Un ejemplo claro en los últimos tiempos es el comportamiento de Elon Musk y cómo su ingreso al gobierno estadounidense afectó a Tesla en su economía. Y en estos tiempos ha tenido una actividad en la red poco polémica para no seguir afectando la imagen tanto de Tesla como de X (antes Twitter) para no seguir afectándolas.
El factor humano frente a la IA y la desinformación
Todos estos retos se ven amplificados por el avance de la Inteligencia Artificial, que ya permite realizar clonaciones perfectas de sitios web para cometer fraudes e incluso fotos y videos de personas que incluso tienen la misma voz de la persona real. Con lo que cada vez es más complicado distinguir lo real de lo ficticio.
Además, hay que sumar la desinformación y las fake news, que muchas veces son distribuidas de manera rápida e impulsiva por los propios usuarios. Y es que cómo dice Santos, el ser humano se mueve principalmente por emociones y no por el raciocinio.
Hergueta, agrega que, definitivamente, la presencia digital de los directivos de las empresas no es una cuestión opcional. Frente a la automatización masiva, Hergueta dice que la comunicación debe seguir unas directrices que se alineen con los intereses de la empresa. Es un espacio que sí o sí se debe ocupar.
Por su lado Santos dice que se debe integrar la psicología para entender el comportamiento humano.
Y a pesar de los avances tecnológicos, el contacto humano y la autenticidad seguirán siendo el valor diferencial más importante en la comunicación corporativa.
Seguiremos Comunicando…










