En la Tierra a lunes, abril 20, 2026

EL AYUNTAMIENTO DE ALICANTE DA NOMBRE A UNA PROVINCIA Y ES EL ÚLTIMO

SOMBRILLAS DE SOMBRA Y CASAS DE LOS AÑOS 70 A MILLÓN

LA ESPECULACIÓN ALEJA A LOS VECINOS DE LAS ZONAS DE PLAYA CREANDO GUETOS

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¿Serán ya las 11?

El señor mira al sol como quien mira a un jefe cabrón y, cuando baja la vista al móvil, descubre que son las 13. El tiempo, ese ladrón con marca china, le ha robado dos horas y media sin pedirle permiso.

A su alrededor solo hay un bosque de sombrillas. Unos cuerpos ya son gambas a la plancha, anuncio gratuito de melanoma. Otros todavía conservan algo de dignidad, pero igual de atrapados en la arena como pulpos en tierra firme. ‘¡Nunca, jamás comeré pulpo!

Una embarazada con gafas de sol se tuesta en la orilla. Dentro de su barriga hace más calor que en un horno de panadería. Ahí dentro se está cociendo un niño, eso sí, al estilo mediterráneo: a fuego lento y con aceite de coco.

Nadie se moja los pies. Nadie juega (no está permitido). Nadie habla. Sólo se suda, se cuece y se reza para que pase la semana, aunque sea pensando en el lunes. Y con el acojone de la gasolina…

Se van al chiringuito diciendo que no se han hecho un sinpa. Se esconden detrás del coche para llamar al amante. Se van solas a mirar dónde está su norte… Se repiten las mismas escenas de siempre: la vieja al visillo, la plañidera y el gañán de la boina siguen vivitos y coleando en 2026.

En Alicante, hace cinco años el verano duraba seis meses. Hoy dura quince días y pretenden cobrar 4.000 euros por una semana en un piso con gotelé en las paredes y aire acondicionado de los tiempos de Franco, abanico.

Mientras, cientos de pisos cerrados miran al mar con tristeza. El ayuntamiento, en vez de abrir una oficina de alquileres decentes a 800 euros al mes, gestionar, ayudar y responsabilizarse, prefiere seguir con los chanchullos de siempre.

La Playa de San Juan, que da nombre a todo esto, es una puta maravilla de lugar. Pero sus parques y calles están sucias, abandonadas y con más baches que una carretera de pueblo. Correr por allí es un deporte de riesgo: esquivas ramas, cacas de perro y la depresión del que paga impuestos, para ver que sólo unos pocos son los elegidos a la mesa de Barcala y sus inútiles guardia de corps: ‘Con un dedo no se tapa el sol’. ‘Con un dedo comienza la cuenta atrás’.

El sol sale para todos a la misma hora. En Marbella venden cien mil barras de pan.
Aquí… dos baguettes y res.

pedro de aparicio y pérez de Lucentis…

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