Los peninsulares, cada vez que hablan de las Islas Canarias, sueltan la misma gilipollez: “es una hora menos”. Da igual que hayan venido desde niños o que sea la primera vez. Los medios, la radio, la televisión… todos repiten lo mismo como loros: “una hora menos”.
No, paletos.
Es una hora antes. Punto. Esa es sólo la primera cagada. La lista es larga.
Las Islas Canarias, las Afortunadas, son España porque lo dice la historia, la geografía y la sangre. Pero en atención, en cariño y en respeto por parte de los sucesivos gobiernos… tirando a cero. Cero pelado. Sólo hay que recordar el volcán de La Palma y cómo trataron a los que lo perdieron todo. Ahí quedó claro el afecto. En casetas de perro a cien grados… ‘SÁNCHEZ TE ESPERAMOS’
Yo, en mi etapa en el Canarias 7, desayunaba cada mañana “las vueltas”, ese plato humilde y canario que ahora parece que sólo comemos los nostálgicos. Hoy los muyayos dan vueltas y vueltas buscando una salida a tanta desidia institucional.
Han tenido que ver cómo los tomates y hortalizas ‘marroqines’, regados con sudor y a veces con pis de cabra, entran en Europa sin problemas… mientras sus productos son inspeccionados con microscopio. ¡Nos tienen abandonados! ¡Nos tienen hartos. Nos tienen atados y bien atados!…
Hace falta una nueva planta hotelera, sí. Pero sobre todo hace falta construir unas Islas Más Manrique: menos políticos, más sensibilidad, más verdad y más respeto por lo que no es nuestro, sólo nos ha sido prestado y debemos devolverlo mejor de lo que lo recibimos.
Y si nadie en Madrid va a hacer nada, entonces que alguien con dos cojones lo diga claro: quizá la solución pase por vendérselas a los ingleses o a los alemanes… antes de que se las queden los marroquíes, que ya vienen con pateras y con intención clara de quedarse de por vida. Porque es de ellos. Como Ceuta, Melilla…
Lo cierto es que me comentaba un muy viejo amigo de casi cien años: ‘Si España no nos quiere de verdad, lo mejor es que nos dejen en buenas manos.’
¡Qué pena! ¡Qué Rabia! ¡Qué lugar de nuestra amada España más alucinante! ¡Qué paisanos más cojonudos!
pedro de aparicio y pérez de Lucentis…








