La imputación de un ex presidente del Gobierno es algo muy duro para un país. Y España tiene hoy a José Luis Rodríguez Zapatero imputado e investigado como presunto líder de una “estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias”.
Según el auto de 85 páginas del juez José Luis Calama (Audiencia Nacional), Zapatero habría puesto sus contactos, su despacho de Ferraz y su capacidad de acceso a las altas esferas al servicio de terceros… principalmente de Plus Ultra, la aerolínea con fuertes lazos venezolanos/chavistas que recibió un rescate de 53 millones de euros de dinero público durante la pandemia.
El juez lo acusa de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental. Y aquí viene lo más morboso: la investigación apunta a que Zapatero y sus dos hijas habrían cobrado cerca de dos millones de euros en comisiones a través de consultorías y sociedades instrumentales (incluida una empresa de marketing de las chicas y una sociedad en Dubái). Dinero que, según Calama, llegaba mediante documentación simulada y canales opacos para ocultar el origen y el destino de los fondos.
La Policía Nacional ha registrado hoy mismo su despacho en la sede del PSOE en Ferraz y varias empresas vinculadas. Y no es casualidad: hay conversaciones interceptadas donde los dueños de Plus Ultra comentan “podemos pedir ayuda a Zapatero” y responden con una frase para enmarcar: “Como dice un amigo, vamos a follar aunque tengamos que pagar un poquitín”.
El expresidente está citado a declarar el 2 de junio. Él ya ha salido a negar todo: dice que nunca ha tenido sociedades, que no hizo ninguna gestión en el rescate y que está dispuesto a colaborar. Pero el juez Calama lo sitúa como el “vértice” y el “núcleo decisor” de toda la trama.
Añadimos el auto completo a estas líneas porque hay muchos medios pequeños que no tienen ni capacidad ni contactos para filtraciones. Así estamos todos a la misma altura y podemos contar a nuestros lectores aquello que de verdad les va a interesar… y escandalizar.










