Atresmedia mantiene su gran apuesta por la ficción española y estrena el domingo 7 de junio ’33 días’, la primera serie de televisión creada por el prestigioso periodista de investigación Carles Porta. Una trepidante ficción inspirada en la historia real de la fuga de dos presos de la cárcel de Ponent en Lleida. Ambos se convierten en el objetivo principal de los Mossos d’Esquadra en esta intensa búsqueda que se prolonga 33 días y que en esta nueva serie de atresplayer será narrada a lo largo de seis episodios.
En esta entrevista hablamos con el periodista sobre las claves de la serie y la situación del true crime en la ficción.
¿Por qué este caso para hacer una serie de ficción? ¿Qué tiene de especial?
Hay dos partes. La primera y más simple es porque le gustaba mucho a José Antonio, director general de Atresmedia, y nos puso un contrato en la cara diciendo: «Quiero esto, quiero este caso para Ficción».
Y lo segundo es que la fuga de Prieto y Calatrava tiene los elementos que sueñas en cualquier gran historia. Grandes personajes, una trama de muchos giros y con una evolución que cambia constantemente, además de un arco dramático muy potente para llegar a la ficción. Y eso es muy interesante.
Tú llevas años años demostrando que el true crime puede hacerse sin caer en el morbo. ¿Por qué crees que a veces cuesta tanto encontrar ese equilibrio?
Eso habría que preguntárselo a los que no lo consiguen. Mi lucha siempre está en utilizar lo que es estrictamente necesario para que las historias tengan la fuerza de mi espíritu. Cuando tú caes en los adjetivos o caes en la exageración, estás perdiendo la fuerza de la realidad, la fuerza del relato. Y esto sucede con demasiada frecuencia. Nos creemos que por utilizar la palabra «truculento», la gente se va a interesar más. Para mí es un error tremendo.
La sangre es un líquido que mancha mucho. Por lo tanto, hay que utilizarla con muchísimo rigor y con muchísima delicadeza. Cuanto más llegas a la gente, más amplio es tu ámbito de influencia, tanto en la no ficción como en la ficción. En este caso nosotros podríamos haber hecho una derrapada increíble, pero nos hemos centrado en la parte emocional de la historia. Estás delante de un thriller que tiene un complemento emocional muy grande, una historia de amor en forma de thriller entre dos hombres. Una historia de amor muy poco convencional, en la que el sexo no tiene el peso que tiene habitualmente. Pero, en este caso, la gracia estaba en qué le cuentas al espectador algo que no sabe. Nosotros contamos cómo pasó y nos acercamos a por qué pasó. Y ahí es donde entramos en la emocionalidad.
Podríamos haber ido mucho más lejos, pero como sabíamos que a las víctimas de estos señores les hacía mucho daño la historia, casi ni aparecen. Una pincelada.
¿Hubo algún detalle real de aquel caso que decidiste no incluir porque era demasiado increíble para que el espectador lo creyera?
Sí. Hay varios detalles que hemos maquillado para que sean más creíbles. Porque la realidad no hay que maquillarla, habla por sí sola. En cambio, la ficción tiene que ser creíble. Y es una de las cosas que más hemos luchado en esta serie. En la credibilidad. En que cada minuto sea creíble.
A mí una cosa que me saca mucho de las series es cuando ves algo y no te lo crees. Y dices “¡anda ya! ¡anda ya!” Eso, en realidad, no pasa nunca. Porque, como has aceptado el código de lo que te cuentan es real, ya lo aceptas. En la ficción lo que hemos buscado es esa credibilidad. Y para llegar a esa credibilidad hemos tenido que, o bien, descartar elementos que realmente pasaron, o bien, maquillarlos para que sean más creíbles.
¿Te preocupa que el género del true crime esté viviendo una especie de saturación?
Yo te puedo hablar de mí. A nosotros cada vez nos vienen más capítulos y más episodios, y nuestros productos cada vez tienen más audiencia. Ahora mismo hemos acabado de estrenar una temporada en TV3 y ha tenido más audiencia que nunca. O sea que la saturación no sé dónde puede estar, con nosotros no está, desde luego. Quizás sea porque nosotros lo hacemos con una elegancia que nos da una globalidad en la que captamos a nuevos públicos y mantenemos a los que ya teníamos. Se ha conseguido es que haya muchos documentales largos, bonitos y bien hechos que hablan de crímenes. Pero de True Crime, de verdad, no creo que haya tanto.










