Las anotaciones de la agenda de la ‘fontanera’ se han difundido como la pólvora. Y es que Díez traza en una de las hojas cómo el entorno cercano a Moncloa, con José Miguel Contreras, se situó en lo más alto de Prisa con un reparto de papeles: Joseph Ourghoulian se ocupaba de las cuestiones empresariales y Contreras manejaba la línea editorial, posicionada claramente a favor del Ejecutivo.
El manuscrito también apunta a nombres como Adolfo Utor o Diego Prieto, que, junto a Andrés Varela, también desembarcaron en Prisa. Esta célula político-empresarial, que posteriormente fue expulsada del grupo ante el intento de que Prisa pusiese en marcha una nueva televisión, es la misma que ha recibido la licencia para la emisión de Siete con el apoyo económico del empresario argentino José Luis Manzano.
Además, también aparece citado el inquietante ministro de Transformación Digital, Óscar López, “posicionándose post-pedrismo”, como apoyo de la operación para tomar Prisa. La ‘fontanera’ señala que López, como argumento para defender la maniobra, tenía en mente la posibilidad de que Vivendi, accionista de Prisa de tendencia conservadora en Francia, pudiese aumentar su influencia en el grupo.
Otra de las anotaciones apunta a que durante un tiempo se apuntó “la idea de que Telefónica comprase Prisa y que la presidencia la asumiera Contreras”.
No parece casual, con todos estos datos puestos negro sobre blanco en la agenda de la ‘fontanera’, que en las últimas semanas se hayan desarrollado ataques y rumores desde entornos cercanos al Gobierno y a los expulsados de Prisa contra Ourghoulian y Vivendi.
Pero, sobre todo, esto genera dudas sobre la concesión de la reciente televisión, otorgada precisamente por López a dicho clan, que cuenta con el asesoramiento en la sombra de Contreras
La maniobra, por cierto, recuerda a la misma que hace veinte años, con apoyo de Miguel Barroso desde Moncloa, otorgó la concesión de La Sexta a Contreras.
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