España afronta estos días una intensa ola de calor, con temperaturas que superan los 35 ºC en buena parte del país y noches tropicales que dificultan el descanso. Ante esta situación, muchas personas recurren al aire acondicionado como solución inmediata para dormir mejor. Sin embargo, los expertos advierten de que un uso incorrecto puede provocar el efecto contrario: empeorar la calidad del sueño y aumentar el gasto energético.
Uno de los errores más habituales es pensar que cuanto más fría esté la habitación, mejor se dormirá. Programar el aire acondicionado a 20 ºC o menos puede provocar despertares durante la madrugada, sensación de frío e incluso molestias musculares. El rango más recomendable para descansar se sitúa entre los 22 ºC y los 24 ºC, ya que el cuerpo necesita reducir su temperatura de forma progresiva y mantenerse estable durante la noche.
Otro fallo frecuente es encender el aire acondicionado justo antes de acostarse, cuando el dormitorio ya ha acumulado calor durante todo el día. Los especialistas recomiendan climatizar la estancia entre 30 y 60 minutos antes, lo que permite enfriar no solo el aire, sino también paredes, muebles y textiles, logrando un ambiente más equilibrado sin necesidad de recurrir a temperaturas extremas.
Los fallos que arruinan el descanso nocturno
También es habitual dormir con la puerta completamente cerrada, lo que impide una adecuada renovación del aire. Una ligera ventilación ayuda a reducir la concentración de CO₂ y mejora la sensación térmica. La calidad del aire influye directamente en el descanso, tanto como la temperatura.
Otro error clave es generar una diferencia térmica excesiva entre el exterior y el interior. Durante las olas de calor, enfriar en exceso la habitación puede provocar cambios bruscos que afectan al organismo. Los expertos aconsejan que la diferencia no supere los 10 ºC para evitar impactos negativos en el confort y la salud.
Por último, mantener la misma temperatura durante toda la noche tampoco es lo más adecuado. El cuerpo no necesita el mismo nivel de refrigeración a medianoche que de madrugada. Utilizar modos “Sleep” o programaciones inteligentes que aumenten gradualmente uno o dos grados la temperatura permite adaptarse al ciclo natural del sueño y, además, reducir el consumo energético.
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