No corren buenos tiempos para la Agencia EFE. La gestión, en manos de Miguel Ángel Oliver como director del medio público y la relación con la plantilla sigue resintiéndose sin previsiones de un cambio de rumbo. Los trabajadores de la compañía han vuelto a hacer patente su descontento y han lanzado un aviso de alerta después de la imputación de Belén Gualda, presidenta de la SEPI, sociedad estatal que controla al medio público.
La plantilla se ha mostrado preocupada ante este hecho y han advertido a la dirección de la necesidad de extremar la transparencia en un momento crítico para las empresas públicas en la que su gestión y su imparcialidad están en el punto de mira.
No obstante, la plantilla al servicio de Miguel Ángel Oliver sigue denunciando la precariedad laboral y la gestión “preocupante” del equipo directivo. Les reprochan falta de planificación y la falta de transparencia, a lo que suman, dos años de silencio ante las propuestas de cerrar acuerdos para mejorar las condiciones laborales de la plantilla.
Sesgo en los beneficios
A la gestión de Oliver se suma la promoción y asignación de complementos a trabajadores puntuales, dejando de lado las mejoras colectivas. Además, denuncian que EFE no ha cumplido el plan previsto para las jubilaciones anticipadas que se iban a definir antes de que diera comienzo este verano.
Misma línea que se ha seguido con el plan estratégico que marcaba la hoja de ruta de EFE y que, según han confirmado fuentes internas, se ha desestimado por parte de la SEPI obligando a la dirección a recalcular los planes previstos dejando un escenario marcado por sus problemas económicos y la falta de entendimiento entre la cúpula directiva y los trabajadores.
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