En la Tierra a viernes, julio 10, 2026

JOYCLUB ORGANIZA XTASIS, UNO DE LOS PRINCIPALES FESTIVALES EN ESPAÑA 

Dominación, sumisión y masoquismo: ¿Cómo venderlo sin caer en el sensacionalismo?

PRNOTICIAS CONVERSA CON LIDIA VALLE, EXPERTA EN BDSM, ORGANIZADORA DEL FESTIVAL XTASIS Y USUARIA DE JOYCLUB

“BDSM no es una excepción ni una rareza, sino un ejemplo de cómo se pueden estructurar las relaciones sexuales desde el acuerEl do, la confianza y el respeto. Hablar de ello ayuda también a mejorar la calidad de las relaciones en general, no solo dentro de esta práctica”.

Lidia Valle

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El BDSM busca abrirse paso en la conversación pública más allá de los estereotipos que tradicionalmente lo han asociado al morbo o la provocación. En ese contexto, el festival XTASIS, que se celebrará el 25 de julio en Santa Susanna (Barcelona) y está patrocinado por JOYclub, reunirá talleres, demostraciones, formación y actividades centradas en la educación sexual, el consentimiento y la comunidad. La cita aspira a mostrar una realidad diferente a la que habitualmente reflejan el cine o la pornografía, pero también plantea una cuestión para el sector del marketing: ¿cómo puede una marca abordar un tema considerado tabú sin caer en el sensacionalismo y conectar con el público desde la autenticidad?

Para profundizar en esta cuestión, PRNoticias conversa con Lidia Valle, experta en BDSM, organizadora del festival XTASIS y usuaria de JOYclub. A lo largo de la entrevista, Valle explica en qué consiste realmente esta práctica, por qué sigue rodeada de estigmas y cómo la educación sexual, el consentimiento y la comunicación se han convertido también en los ejes de una estrategia de comunicación que busca alejarse del sensacionalismo. Se trata de una reflexión que trasciende el ámbito de la sexualidad y abre un debate para el marketing.

¿Qué es BDSM?

El BDSM es un término paraguas que engloba distintas formas de explorar el deseo a través de dinámicas consensuadas de poder, como la dominación, la sumisión o el bondage. Pero lo importante no son las prácticas en sí, sino el marco en el que ocurren: consentimiento explícito, comunicación constante, negociación de límites y cuidado mutuo antes, durante y después de cualquier experiencia. Dentro de la sociedad vainilla, califican con la palabra sadomasoquismo, una palabra mal argumentada y que no refleja la realidad. Por eso se puso BDSM,  que su significado es: B= Bondage; D= Dominación y disciplina; S= Sumisión y sadismo y M= masoquismo.

¿Qué es lo primero que se debe saber sobre el BDSM?

Cabe recalcar que sadomasoquismo, que es como la mayoría de las personas de sexualidad convencional lo conocen, ni todos los dominantes son sádicos ni todos los sumisos son masoquistas. Por eso está mal dicha. Es importantísimo en una relación BDSM, antes de iniciar nada el conocimiento mutuo de ambos, conocer sus miedos, sus límites, conocer a la persona real que hay detrás más allá de un cuerpo. Así como pactar límites, poner una palabra de seguridad que hay respetar al cien por cien. Y sobre todo, a cualquier persona que quiera empezar a explorar, meterse con personas o con eventos de seguridad y aprendizaje. No con cualquiera, hoy día existe mucho pseudodom como nosotros lo llamamos. Siempre acudir o preguntar por personas de máxima fiabilidad.

¿Por qué crees que hay tantos prejuicios en torno al BDSM si, según explicas, el consentimiento y la comunicación son sus pilares fundamentales?

Porque durante años se ha construido una imagen muy distorsionada a través del cine y la pornografía, donde desaparecen precisamente los elementos que lo hacen seguro: la conversación previa, los acuerdos y el aftercare. Nunca reflejan la realidad de una relación BDSM. Eso ha alimentado la idea de que el BDSM está ligado a la violencia o a la falta de control, cuando en realidad ocurre lo contrario: es un espacio donde la comunicación está mucho más presente que en muchas relaciones sexuales normativas.

¿Hay datos que reflejen esa realidad?

Los datos muestran que todavía hay un importante desconocimiento general sobre sexualidad. En nuestra encuesta, más del 53% de las personas afirma que le gustaría aprender más sobre comunicación sexual y casi un 20% señala el consentimiento como un área clave de formación. Y hay un matiz interesante: muchas mujeres reconocen sentir curiosidad o deseo por explorar este tipo de prácticas, pero todavía les cuesta verbalizarlo o comunicarlo por vergüenza, miedo al juicio o falta de referentes. Esto ayuda a entender por qué el BDSM sigue rodeado de silencios y malentendidos, a pesar del interés real que existe. De hecho, en JOYclub comprobamos a diario que, en un entorno seguro y libre de juicios, las personas y especialmente las mujeres exploran sus deseos sin miedo a ser malinterpretadas.

¿Qué dicen los datos sobre el interés real en el BDSM?

El interés es mucho más amplio de lo que suele percibirse. Según la Encuesta de Educación Sexual 2025 de JOYclub en España, alrededor del 14% de los encuestados reconoce fantasear con prácticas asociadas al BDSM, como la dominación, la sumisión o el bondage. Pero más allá de la cifra, hay un elemento cualitativo importante: muchas mujeres expresan interés en explorar estas dinámicas, aunque no siempre se sienten cómodas comunicándolo abiertamente en sus relaciones. Esa brecha entre deseo y comunicación no es exclusiva del BDSM, pero en este caso se hace más visible por los tabúes que todavía existen. En otras palabras, no estamos hablando de una práctica marginal, sino de un interés presente en la población adulta que en muchos casos no llega a materializarse por falta de espacios seguros para hablarlo.

¿Cómo se puede comunicar y promocionar el BDSM de forma responsable, alejándose de los estereotipos creados por el cine y la pornografía?

La clave está en desplazar el foco del estereotipo hacia los principios que lo sostienen. No se trata de hablar de lo explícito o lo sensacionalista, sino de explicar que el BDSM es, sobre todo, comunicación, consentimiento y cuidado. También es importante contextualizarlo dentro de una realidad más amplia: muchas personas muestran interés por aprender sobre comunicación sexual, consentimiento o nuevas formas de relación, y el BDSM puede servir como ejemplo extremo, pero muy estructurado, de cómo se aplican estos principios en la práctica.

¿Cuál es el mayor reto de marketing a la hora de presentar el BDSM como una práctica basada en el consentimiento y la comunicación?

El reto principal es doble: por un lado, desmontar la asociación automática con dolor o violencia; por otro, evitar caer en la espectacularización. Existe un imaginario muy asentado que dificulta cualquier intento de explicación matizada. Por eso es tan importante apoyarse en datos y educación sexual. Sabemos, por ejemplo, que una parte relevante de la población expresa interés en explorar nuevas formas de sexualidad, desde relaciones no normativas hasta prácticas como el role-play. El BDSM no surge en un vacío, sino dentro de una tendencia más amplia hacia una sexualidad más consciente y comunicativa.

¿Qué aporta un festival como XTASIS que no pueda encontrarse en otros espacios de educación sexual o en comunidades online?

Aporta algo fundamental: contexto real. Permite ver cómo funciona una comunidad BDSM desde dentro, con sus normas, sus protocolos de consentimiento y sus espacios de aprendizaje. No es solo una experiencia lúdica, sino también educativa. En un entorno seguro, se puede observar cómo se negocian límites, cómo se cuida el bienestar de las personas implicadas y cómo la comunicación es constante en todo momento. Es una forma de aterrizar en la realidad algo que muchas veces solo se conoce desde el prejuicio o la ficción.

¿Por qué consideras que España necesita un festival dedicado al BDSM? ¿Responde a una demanda social creciente o también busca normalizar estas prácticas?

Porque hay un interés creciente por la educación sexual y por entender mejor la propia sexualidad. Los datos lo reflejan claramente: más de la mitad de las personas quiere aprender más sobre comunicación sexual y una parte importante reconoce la necesidad de formación en consentimiento. En ese contexto, el BDSM no es una excepción ni una rareza, sino un ejemplo de cómo se pueden estructurar las relaciones sexuales desde el acuerdo, la confianza y el respeto. Hablar de ello ayuda también a mejorar la calidad de las relaciones en general, no solo dentro de esta práctica.

¿Qué mensaje te gustaría transmitir a quienes asocian el BDSM exclusivamente con violencia, dominación o prácticas de riesgo?

Que esa es solo una parte del imaginario cultural, no la realidad. El BDSM no se entiende sin consentimiento, sin comunicación y sin cuidado mutuo. De hecho, muchos de sus principios, como hablar abiertamente de lo que se desea, establecer límites claros o cuidar a la otra persona antes y después del encuentro, son herramientas que mejorarían cualquier relación sexual. No se trata de violencia, sino de una forma muy estructurada de explorar el deseo desde la confianza, un valor que en JOYclub es innegociable.

Seguiremos Informando…

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