Endesa ha presentado hoy los resultados del primer semestre del año: ha obtenido hasta junio un resultado neto de 1.470 millones de euros, lo que supone un incremento del 41% respecto al mismo periodo del año anterior. Este resultado, en un escenario de volatilidad continua por la inestable situación geopolítica mundial, ha sido posible gracias al crecimiento experimentado por la compañía en todos los negocios y a la mayor contribución de las actividades reguladas, apoyada también por determinados impactos positivos no recurrentes. Estas representan el 50% del ebitda, que alcanza los 3.240 millones de euros en los seis primeros meses, un 20% más que en 2025.
Este crecimiento sostenible y predecible del resultado ha llevado a Endesa a comunicar al mercado que el beneficio ordinario neto a cierre de año se situará por encima de los 2.400 millones de euros, superando la estimación de 2.300-2.400 millones comunicada en febrero pasado. Esta revisión al alza es “un signo clave de la fortaleza tanto de nuestro modelo de negocio, como de nuestra capacidad para transformar una sólida ejecución operativa en una mayor rentabilidad para nuestros accionistas”, como ha explicado la compañía a los analistas financieros durante la presentación de sus resultados semestrales.
Estos resultados se han obtenido en un contexto de precios medios del pool eléctrico ibérico competitivos pese a la volatilidad y a los mayores costes por servicios complementarios derivados de la denominada operación reforzada, que implementa el operador del sistema. En concreto, el precio medio en el semestre fue de 73€/MWh, incluyendo los 23 €/MWh en promedio por servicios complementarios, un 8% menos que en el mismo periodo de 2025. La demanda ajustada en el periodo creció en torno al 1% interanual, impulsada por el consumo doméstico, el sector servicios y el industrial.
En este sentido, desde la compañía se destaca que la evolución de los precios mayoristas en la Península Ibérica muestra la relevancia de trabajar en la independencia energética a través de la electrificación, el despliegue renovable, el almacenamiento y la inversión en la red. España es un buen ejemplo de la competitividad en precios que aporta un mix así, permitiendo a los consumidores ahorrar alrededor de 3.500 millones de euros desde el inicio de la guerra de Irán.
Por su parte, la inversión bruta aumenta en los seis primeros meses del año en un 14%, hasta los 1.100 millones de euros, con la red de distribución como protagonista, acaparando el 52% de ese importe. Endesa consolida así la apuesta por la electrificación y por desbloquear la conexión de nueva demanda industrial aumentando la inversión en redes en un 38% interanual, hasta los 600 millones. La red de distribución aporta ya el 36% del ebitda total: 1.200 millones que suponen un alza del 24%.
En este sentido, Endesa valora el último Real Decreto aprobado ayer, que permitirá elevar significativamente el límite de inversión en la red de distribución, proporcionando un mayor margen para acelerar el despliegue de inversiones de capital (capex) en los próximos años.
Junto a ello, la empresa ha aumentado la generación renovable en un 11% hasta los 11 TWh, gracias al incremento de la capacidad instalada y a una mayor producción en las distintas tecnologías, consolidando un mix de generación cada vez más sostenible: el 86 % de la producción peninsular procede de tecnologías libres de emisiones, reforzando la implicación de Endesa en la transformación de su modelo energético y en la consolidación de una cartera más sostenible, flexible y orientada a la descarbonización.
En el negocio de comercialización, la empresa prevé un escenario competitivo más racional y sostenible tras las últimas medidas regulatorias. La cartera de clientes de electricidad en mercado libre se situó en 6,3 millones.
Al mismo tiempo, Endesa seguirá reforzando su red de tiendas que supera las 370 en España y Portugal. La compañía potenciará igualmente su acercamiento a los clientes nativos digitales e impulsará su estrategia de alianzas para ofrecer ventas cruzadas, todo con el objetivo de incrementar la cartera de clientes, afianzar su permanencia y crear valor a largo plazo. Los primeros frutos de esta estrategia se están manifestando a través de un menor coste de servicio y una disminución de las deudas impagadas.
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