En la Tierra a martes, agosto 4, 2026

Por qué el calor cambia nuestros residuos y qué podemos hacer para evitar malos olores y plagas

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Cuando llega el verano y las temperaturas se disparan, también cambia lo que ocurre dentro de nuestras bolsas de basura. Los restos de comida, frutas, verduras y otros residuos orgánicos se degradan con mayor rapidez, y si permanecen demasiado tiempo expuestos al calor, pueden favorecer la aparición de malos olores, líquidos e insectos.

Por eso, durante los meses más cálidos, algunos hábitos cotidianos cobran especial importancia. Respetar los horarios establecidos para depositar los residuos, cerrar correctamente las bolsas o utilizar bien los contenedores son pequeños gestos que ayudan a mantener las calles más limpias y facilitan el trabajo de los servicios municipales.

¿Por qué es mejor bajar la basura por la noche?

Los horarios de depósito que establece cada ayuntamiento buscan, entre otras cuestiones, reducir el tiempo que los residuos permanecen en la vía pública antes de su recogida.

En verano esta recomendación adquiere todavía más sentido. Una bolsa con restos orgánicos depositada durante las horas centrales del día puede permanecer expuesta a temperaturas muy elevadas durante horas. El calor acelera su descomposición y puede intensificar los malos olores.

Depositar los residuos dentro de la franja indicada por cada municipio permite acortar el tiempo entre el momento en que la bolsa llega al contenedor y su posterior recogida.

Pequeños gestos que marcan la diferencia

Además de respetar los horarios, hay algunas pautas sencillas que ayudan especialmente durante los episodios de altas temperaturas.

  • Cerrar bien las bolsas. Evita que se derramen líquidos y restos tanto dentro como alrededor de los contenedores.
  • Mantener cerrada la tapa del contenedor. Ayuda a contener los olores y evita que los residuos queden directamente expuestos.
  • No dejar bolsas en el suelo. Los residuos depositados fuera de los contenedores pueden romperse con mayor facilidad, generar suciedad y atraer insectos.
  • Separar correctamente los residuos. Una buena separación facilita su posterior tratamiento y permite recuperar materiales que todavía tienen valor.

También es recomendable prestar especial atención a residuos como restos de pescado, carne o comida, que pueden generar olores con mayor rapidez cuando permanecen durante varias horas a temperaturas elevadas.

La limpieza de las ciudades es una tarea compartida

Cada noche, los servicios de recogida movilizan equipos humanos, vehículos y rutas planificadas para retirar los residuos generados durante el día. Durante el verano, esta labor convive además con unas condiciones especialmente exigentes debido a las altas temperaturas.

En Urbaser, la experiencia diaria en servicios urbanos y gestión de residuos demuestra que la limpieza de una ciudad depende tanto de la planificación de estos servicios como de la colaboración de quienes viven en ella.

Una vez recogidos, además, muchos residuos continúan su recorrido hacia instalaciones donde pueden ser separados, tratados y valorizados. En el caso de los residuos orgánicos, su correcta gestión puede permitir la obtención de nuevos recursos como compost, biogás o biometano. La economía circular empieza, por tanto, mucho antes de llegar a una planta de tratamiento. Comienza también en nuestros hogares y en decisiones tan sencillas como separar correctamente o elegir el momento adecuado para bajar la basura.

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