Los trabajadores españoles necesitan una media de 27,1 días de vacaciones para lograr una desconexión real del trabajo, una cifra que sitúa a España como el país europeo donde más tiempo se requiere para recargar energías. Así lo revela el estudio HR & Payroll Pulse de SD Worx, que pone de manifiesto la dificultad de los profesionales para desligarse del ritmo laboral acumulado durante el año.
El contraste con otros países europeos es notable. Mientras en España se necesita prácticamente un mes para desconectar, en Reino Unido bastan 8,5 días, en Francia 12,9 y en Alemania 14,7. Estas diferencias evidencian el peso que tiene el periodo estival para los trabajadores españoles, que concentran en él gran parte de su recuperación física y mental.
Más allá de la comparativa internacional, el dato abre una reflexión sobre la organización del trabajo en las empresas. La necesidad de largos periodos de descanso apunta a posibles desequilibrios en la carga laboral, la conciliación o la gestión del bienestar durante el resto del año, lo que convierte las vacaciones en el principal mecanismo de recuperación.
La gestión del descanso, clave para las empresas
“Que los empleados españoles necesiten casi un mes de vacaciones para desconectar debería hacernos reflexionar sobre cómo se gestiona el bienestar durante todo el año”, señala Carlos Pardo, director general de SD Worx en España. En su opinión, las vacaciones son esenciales, pero no pueden ser el único recurso para evitar el desgaste de los equipos.
El periodo estival supone además un reto para las organizaciones, que deben equilibrar la continuidad del negocio con el derecho de los empleados a un descanso real. La planificación se convierte así en un elemento estratégico para evitar sobrecargas, tensiones internas o reincorporaciones especialmente exigentes tras las vacaciones.
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