En la Tierra a miércoles, agosto 12, 2026

EL FUTURO DEL EMPLEO Y LA TECNOLOGÍA

La IA y el valor de las habilidades puramente humanas

INFORMES DE GOOGLE CLOUD, QARACTER E INTERNATIONAL WORKPLACE GROUP REVELAN QUE, MIENTRAS LA ADOPCIÓN DE LAS IA SE GENERALIZA EN LAS EMPRESAS, LA EMPATÍA, EL CRITERIO Y LA SUPERVISIÓN DE LAS PERSONAS SE CONSOLIDA COMO VERDADEROS MOTORES DE INNOVACIÓN, SEGURIDAD Y COMPETITIVIDAD 

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La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en una herramienta cotidiana en el tejido empresarial, transformando profundamente la forma en que se produce y se gestiona el trabajo. Dos recientes investigaciones publicadas en España evidencia que la velocidad de esta metamorfosis está redefiniendo el modelo de rendimiento laboral: mientras la tecnología asume las tareas técnicas y automatizables, son las capacidades intrínsecamente humanas las que determinan el éxito, la seguridad y el valor a largo plazo de las organizaciones.

De acuerdo con el DORA Report 2025 de Google Cloud, 90% de los profesionales tecnológicos ya utiliza IA en su trabajo, y más de 80% afirma que gracias a ella ha mejorado su productividad. Al mismo tiempo, en el entorno de las plantillas híbridas generales, 73% de los equipos ya emplea herramientas como ChatGPT, según datos de International Workplace Group (IWG).

La economía de las habilidades humana

A pesar de esta penetración masiva, la tecnología por sí sola no garantiza el éxito. El informe de Google Cloud advierte que la IA no corrige de forma autónoma las debilidades organizacionales, sino que tiende a amplificar tanto las fortalezas como las carencias de las empresas. Ante esta realidad, está emergiendo con fuerza lo que los expertos denominan la «economía de las habilidades humanas».

La investigación de IWG revela que 90% de los responsables de Recursos Humanos advierte que la innovación de sus empresas se ralentizará si no se priorizan las capacidades humanas como la empatía, el criterio, la creatividad y el liderazgo. De hecho, los reclutadores tienen muy claros los límites de la tecnología: 65% afirma que la IA nunca podrá replicar la empatía humana, 64% considera que no está a la altura para tomar decisiones complejas y 53% cree que el liderazgo seguirá siendo una competencia exclusivamente humana.

Esta tendencia está cambiando las reglas en la contratación, especialmente en un mercado altamente competitivo donde las ofertas de empleo junior cayeron 29% globalmente entre enero de 2024 y finales de 2025. Actualmente, dos de cada tres responsables de RR. HH. (66%) ya priorizan las habilidades humanas en los procesos de selección por encima de la experiencia previa, las destrezas técnicas o la formación académica.

En este sentido, Mark Dixon, CEO y fundador de International Workplace Group, señala que “la inteligencia artificial no es diferente [de otras revoluciones tecnológicas], pero lo que distingue este momento es la velocidad y la magnitud del cambio. Algunos puestos evolucionarán o desaparecerán, mientras que surgirán otros completamente nuevos. Como siempre, las organizaciones que se resistan a la transformación se quedarán atrás. La ventaja competitiva estará en manos de aquellas empresas capaces de combinar la eficiencia de la IA con las habilidades exclusivamente humanas que impulsan la innovación, el liderazgo y el crecimiento”.

Gobernanza y supervisión

El segundo gran pilar de esta transformación se centra en la seguridad y el control. La consultora tecnológica española Qaracter advierte que la IA está redefiniendo todo el ciclo de vida del desarrollo de software (SDLC), pero que esta aceleración introduce importantes riesgos, como la exposición a errores, vulnerabilidades de seguridad, deuda técnica o problemas de propiedad intelectual.

La desconfianza técnica es un factor real: una encuesta de Stack Overflow destaca que 46% de los desarrolladores desconfía de la precisión de las herramientas de IA. Por ello, en sectores de alta regulación como la banca y los seguros, el despliegue de estas tecnologías debe estar rígidamente blindado bajo marcos de gobernanza y cumplimiento normativo. Esto es particularmente crítico ante normativas como el reglamento de resiliencia operativa digital (DORA), aplicable desde enero de 2025, que exige a las entidades financieras reforzar su capacidad de respuesta ante fallas informáticas.

Frente a este desafío de gestión y tecnología, Marta Sanz, directora Global de Exponential Technologies de Qaracter, explica que “estamos entrando en una etapa en la que la IA no debe entenderse solo como una herramienta para escribir código más rápido, sino como una capacidad para transformar todo el ciclo de vida del software. El impacto real no estará en generar más líneas de código, sino en mejorar la forma en que se definen requisitos, se diseñan soluciones, se prueban aplicaciones, se documentan cambios y se mantienen sistemas críticos. Para que esto funcione en sectores como banca y seguros, es imprescindible combinar arquitectura, gobierno, calidad, trazabilidad, ciberseguridad, supervisión humana y métricas claras de impacto”.

Así el éxito del futuro laboral no reside en reemplazar a las personas, sino en conseguir que los profesionales y la inteligencia artificial operen como auténticos compañeros de equipo, donde la máquina aporta velocidad y eficiencia, pero el ser humano proporciona el control, el sentido ético, la empatía y la dirección estratégica.

Seguiremos Comunicando…

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