El QSP Summit, celebrado en Oporto del 30 de junio al 2 de julio, se convirtió en el escenario de un profundo análisis sobre el impacto real de la Inteligencia Artificial (IA) en el tejido empresarial, de la mano de Peter Zemsky, profesor de estrategia e innovación de INSEAD y CEO de Lexarius. En su ponencia, Zemsky equiparó la trascendencia de la IA con la de las grandes revoluciones industriales de la historia, catalogándola como una auténtica “tecnología de propósito general” (GPT, por sus siglas en inglés), al nivel de la máquina de vapor o la electricidad.
Sin embargo, el experto lanzó una advertencia a los directivos: a pesar de las masivas inversiones globales en centros de datos, chips e infraestructura, muchas organizaciones están cometiendo el error de tratar la IA únicamente como un desafío del departamento de tecnología. “El problema no es la prueba de concepto; el verdadero desafío estratégico es cómo escalarla y lograr su adopción efectiva a lo largo de toda la organización”.
La escalera estratégica de la IA
Para guiar a las empresas en esta transición de forma estructurada, Zemsky propuso un modelo basado en una “escalera estratégica” de cuatro niveles que las organizaciones deben recorrer de manera progresiva:
- Productividad individual: El uso de herramientas de IA dentro de las funciones y puestos de trabajo ya existentes para ganar eficiencia.
- Rediseño de los flujos de trabajo: La reestructuración completa de procesos enteros, coordinando de forma óptima el trabajo colaborativo entre humanos y agentes inteligentes.
- Mejora de las propuestas de valor: La creación de nuevas soluciones para el cliente basadas en la velocidad, la alta personalización y la ruptura de costes tradicionales.
- Disrupción del sector: La preparación activa ante la posibilidad de que la tecnología sustituya intermediarios o transforme radicalmente el modelo de negocio de industrias enteras.
Gestionar el factor humano
El profesor de INSEAD insistió en que el papel de los líderes empresariales hoy es más crítico que nunca, no solo para identificar dónde aporta valor la tecnología, sino para gestionar la dimensión humana. Compartiendo datos sobre la percepción de la IA en la sociedad, Zemsky alertó sobre los niveles de ansiedad y el aumento del enfado detectado entre las generaciones más jóvenes (como la Generación Z) respecto al avance tecnológico.
Por ello, concluyó que las empresas exitosas del futuro serán aquellas dirigidas por líderes capaces de conjugar una curiosidad tecnológica sin miedo con una profunda empatía y habilidades de gestión del cambio. El gran reto del liderazgo actual no es programar, sino brindar seguridad psicológica y ayudar a los equipos a contener la ansiedad mientras se rediseña el futuro del trabajo.
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