La incorporación de Alba Carrillo a La Séptima se produce tras su paso por Ten TV, la cadena que en los últimos años ha gestionado Mediapro y que atraviesa -como la propia productora- un momento tenso. Y es que no deja de llamar la atención el hecho de que un canal que recibió la concesión por parte del Gobierno de Mariano Rajoy, se haya convertido en una televisión cercana al Ejecutivo de Pedro Sánchez. Y todo bajo la atenta mirada de Raúl Berdonés y su Secuoya.
En diez años operando, Ten ha conocido diversas vicisitudes, aunque pronto quedó claro que lo que Berdonés pensaba que iba a revolucionar la televisión en España se quedó en agua de borrajas. Aquejado de cierta dosis de megalomanía, Berdonés se convirtió al sanchismo con la misma fe con la que, como aseguran con sorna en el sector, se convertirá al feijooismo la primera noche que el líder del PP duerma en La Moncloa.
Pero lo verdaderamente interesante de Ten es observar cómo en los últimos años el canal se convirtió en una incubadora de exiliados del universo Sálvame, recogiendo a María Patiño, Kiko Matamoros y otros especímenes de la factoría -cambia el nombre, permanece la esencia- de Adrián Madrid y Óscar Cornejo. El ejemplo más destacado de esta etapa fue el ‘Ni que fuéramos shhh’, que puso en el mapa un canal marginal en Ten hasta auparlo a cifras situadas entre el uno y pico y el dos por ciento de share.
En paralelo, Berdonés entregaba la gestión de Ten a Mediapro, que apostó por contenidos deportivos y actualmente atraviesa un momento de crisis hasta el punto de que la productora se plantea liquidar ‘Directo Gol’, uno de sus espacios en el canal, según ha señalado ‘El Confidencial Digital’.
Entre medias, el capo de Secuoya se sumó a un proyecto como el documental sobre Pedro Sánchez ‘Moncloa: cuatro estaciones’, cuyos promotores no consiguieron colocar el producto y tuvieron que acabar emitiéndolo en la web de ‘El País’ en un momento en que algunos de ellos operaban en el interior del Grupo Prisa.
Sin embargo, entre todo este panorama Ten encontró su maná en Alba Carrillo que, tras ser vetada en Mediaset, encontró refugio en TVE. Con posterioridad, Carrillo también salió de la cadena pública y acabó en Ten, con ‘ El sótano club’, un formato que a pesar de cosechar apenas un 0,5% de cuota media de audiencia, fue aupado por los medios de comunicación a causa de sus continuas polémicas con personajes políticos, sociales y televisivos.
Ahora, tras su fichaje por La Séptima y con la situación que atraviesa Mediapro, está por ver cómo se configurará la cadena que durante estos años ha ejercido como incubadora para terceros.
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