En la Tierra a lunes, agosto 24, 2026

CRISIS HUMANITARIA

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…Han pasado casi tres semanas desde la entrada masiva de migrantes en Ceuta y, mientras la atención política comienza a desplazarse hacia otros asuntos, miles de personas continúan viviendo en condiciones que difícilmente pueden calificarse de dignas.

Las cifras sobre cuántos permanecen todavía en la Ciudad oscilan según las fuentes

Son varios miles los que siguen fuera de los dispositivos de acogida. Entre ellos hay menores y personas mayores, familias y jóvenes que duermen hacinados en improvisadas chabolas de cartón, cañas y plásticos en el entorno del Tarajal o en la playa del Trampolín

Para muchos, la vida se reduce a esperar. Esperar comida, agua, asistencia médica o simplemente un lugar donde dormir. Cruz Roja mantiene el reparto diario de alimentos -como en la Dana-, mientras algunos médicos voluntarios acuden a los asentamientos para curar heridas y atender a quienes no tienen otro recurso. Son pequeñas islas de humanidad en medio de una emergencia que ha desbordado las estructuras previstas.

La falta de higiene, el hacinamiento y las dificultades para garantizar agua y saneamiento han favorecido la aparición de problemas como gastroenteritis, sarna e impétigo, mientras los profesionales sanitarios reclaman más medios. Las autoridades niegan que exista un colapso hospitalario, pero reconocen una fuerte tensión asistencial.

Otros migrantes han optado por esconderse

En las colinas y zonas de difícil acceso, temerosos de ser localizados. Allí, lejos de cualquier estructura sanitaria, la vulnerabilidad es todavía mayor. Y al otro lado de esta tragedia está una población ceutí agotada, preocupada y cada vez más hostil hacia quienes percibe como una amenaza para su ciudad y sus recursos. Comprender ese miedo no obliga a deshumanizar al que llega.

Porque esta crisis tiene también una cifra imposible de ignorar: 141 personas muertas, según el recuento de Caminando Fronteras. Hombres, jóvenes, pero también mujeres y menores, que perdieron la vida intentando alcanzar una frontera que para ellos representaba una posibilidad de futuro.

Ceuta necesita seguridad, orden y una respuesta política firme. Pero ninguna de esas cosas debería exigir que dejemos de ver lo esencial: detrás de cada número hay una vida humana. Y una vida humana, incluso cuando llega de forma irregular, no deja de merecer comida, agua, atención médica y dignidad.

José Antonio RULFO

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