Un vecino del municipio de Villeguillo se puso en contacto con PRNoticias después de ver un vídeo sobre el espectacular repicar de las campanas de Utrera. La escena le resultaba muy familiar. En su pueblo, aunque a una escala mucho más pequeña, llevan siglos haciendo algo parecido.
En este pequeño municipio de Segovia de apenas un centenar de habitantes, jóvenes y mayores mantienen vivo cada mes de junio el repique manual de una campana de unos 700 kilos.
Hay sonidos que anuncian una hora y otros que cuentan la historia de un pueblo. En Villeguillo, un pequeño municipio de Castilla y León de alrededor de 100 habitantes, el de su campana mayor pertenece a los segundos.
700 kilos de bronce y memoria
Cada 13 de junio, festividad de San Antonio de Padua, la campana mayor vuelve a convertirse en protagonista en Villeguillo. Y no solo ese día. Durante las nueve jornadas anteriores, coincidiendo con la novena dedicada al santo, vecinos experimentados la hacen sonar manualmente siguiendo una tradición transmitida de generación en generación.
El momento más intenso llega el propio 13 de junio, cuando las campanas repican de forma ininterrumpida durante las cerca de tres horas que dura la procesión por las calles del pueblo.
No es precisamente una campana pequeña. Pesa aproximadamente 700 kilos, está realizada principalmente en bronce y conserva la madera en su corona. Hacerla repicar requiere experiencia, coordinación y, sobre todo, personas dispuestas a mantener vivo un gesto que forma parte de la memoria colectiva de Villeguillo.
🔵#ACTUALIDAD I 700 kilos de bronce y tres horas de repique por San Antonio de Padua.
— prnoticias (@prnoticias) August 24, 2026
Ian Martínez e Iván Sanz llevan más de 15 años manteniendo en Villeguillo (Segovia) una tradición centenaria. pic.twitter.com/abUs4MgbPm
Una tradición que pasa de generación en generación
Quizá lo más especial no sean sus dimensiones ni su antigüedad, sino quiénes continúan haciéndola sonar. En el repique participan jóvenes y mayores, permitiendo que los conocimientos necesarios para dominar una pieza de semejante tamaño no desaparezcan con el paso del tiempo.
En uno de los vídeos aparece Ian Martínez, de 27 años (@Iancillo9), y en otro lo hace junto a Iván Sanz, de 28 (@ivanyvenian98). Ambos llevan más de 15 años tocando la campana mayor de Villeguillo, haciéndola oscilar hacia delante y hacia atrás como marca la tradición. Una práctica que comenzaron siendo apenas unos niños y que hoy continúan manteniendo viva en honor a San Antonio de Padua, al que se refieren con cariño como “nuestro padre”.
Así, cada junio se repite una escena que prácticamente no entiende de generaciones. Cambian las personas que agarran las cuerdas, pero el sonido que se extiende sobre los tejados de Villeguillo continúa anunciando lo mismo.
Una campana que cuenta la historia del pueblo
En municipios tan pequeños, estas tradiciones adquieren además un significado especial. Allí donde apenas queda un centenar de vecinos, conservar una costumbre durante siglos supone también conservar una parte de la identidad del propio pueblo.
Mientras las campanas puedan seguir pasando de unas manos a otras, la tradición seguirá teniendo quien la haga sonar.
Y cada 13 de junio, cuando los cerca de 700 kilos de bronce vuelvan a moverse en honor a San Antonio de Padua, Villeguillo volverá a escuchar el mismo sonido que han escuchado generaciones enteras antes que ellos.









