Ha surgido una nueva moda en redes sociales y, como ocurre últimamente con casi todo, para entenderla primero hay que aprender un idioma nuevo. Se llama “farmear aura”.
“Farmear” viene del lenguaje de los videojuegos y significa repetir acciones para acumular puntos, experiencia o recursos. El “aura”, en este caso, es algo bastante menos científico: el carisma, la presencia o esa capacidad de hacer algo y parecer inmediatamente más importante de lo que uno era cinco segundos antes. Vamos, política.
Abascal: +1.000 de aura
En redes, Santiago Abascal encaja bastante bien dentro del concepto. Mirada seria. Pausa dramática. Pose de quien está a punto de recuperar Constantinopla aunque sólo esté esperando para entrar en una rueda de prensa. Eso suma aura.
En esta nueva contabilidad de internet no importa demasiado qué se diga. Importa cómo se entra, cómo se mira y cuánto tarda uno en girarse después de soltar una frase. El dirigente de Vox lleva años trabajando el personaje sin saber que algún adolescente terminaría poniéndole puntuación.
Caballo: +3.000. Barba: +500. Mirar al horizonte como si Gibraltar estuviera a punto de volver a casa: aura infinita. Vídeo vía Instagram: @babaguyo_creations
Irene Montero también sabe jugar
Al otro extremo ideológico aparece Irene Montero, que tampoco necesita demasiadas clases. Porque farmear aura no entiende de izquierdas ni de derechas. Una mirada desafiante, una salida perfectamente calculada, una frase pronunciada como si acabara de cerrarse el último debate de la humanidad y ya tenemos otra cosecha.
+800 de aura. Si además hay cámaras delante, multiplicador por dos.
El fenómeno demuestra que hay cuestiones capaces de reconciliar durante unos segundos a la política española. Santiago Abascal e Irene Montero probablemente no conseguirían ponerse de acuerdo sobre demasiadas cosas. Pero internet puede conseguir algo todavía más difícil: Ponerles a competir por quién tiene más aura.
La política llevaba años “farmeando”
Lo divertido de esta tendencia es que probablemente no ha inventado nada. Los políticos llevan décadas construyendo imágenes destinadas a transmitir autoridad, cercanía, fuerza o espontaneidad. Antes se llamaba comunicación política.
Ahora un chaval de 16 años abre TikTok y sentencia: “+2.000 aura”. Quizá hemos avanzado. O quizá simplemente hemos encontrado una manera mucho más eficiente de resumir un gabinete de comunicación entero.










