En la Tierra a viernes, agosto 28, 2026

GIMÉNEZ SAN MIGUEL SE PLANTEA SALIR, LA MINISTRA IGNORA EL GUIÓN DEL DIRCOM

Mónica García se sale del guión y deja a su dircom vendido

LA MINISTRA DE MÁS MADRID PIERDE LOS PAPELES Y QUEDA EN EVIDENCIA

…La posible salida de Luis Giménez San Miguel, director de Comunicación de la ministra de Sanidad, Mónica García, sobrevolaba este jueves una comparecencia especialmente delicada para la ministra de Sanidad. Como ha adelantado PRNoticias, el responsable de Comunicación habría puesto sobre la mesa la posibilidad de abandonar el cargo, aunque por el momento no existe una decisión formalizada…

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Y después de escuchar durante horas a Mónica García en la Comisión de Sanidad aparece inevitablemente una pregunta: ¿hasta dónde puede llegar el trabajo de un director de Comunicación cuando la principal amenaza para el mensaje es la propia ministra?

Tiene dos personalidades

La primera aparecía cuando bajaba la cabeza y leía lo que traía preparado para su defensa voluntaria en la Comisión de Sanidad. Técnica, ordenada, prudente y con las respuestas perfectamente medidas. La segunda surgía cuando levantaba la vista, improvisaba y entraba en el cuerpo a cuerpo en el debate con los diferentes representantes políticos. Y ahí comenzaron los problemas.

Uno de los momentos más llamativos llegó cuando la ministra trató de desmontar la relación entre la migración en Ceuta y enfermedades como la tuberculosis o la sarna.

La ministra insistió en que las enfermedades no las “traen” quienes han llegado desde Ceuta y presentó la tuberculosis como una patología que ya existe en España de forma cotidiana. El problema apareció cuando profundizó en los propios casos.

Según explicó, uno de los afectados ya llegó con tuberculosis, mientras que sobre otros todavía quedaban comprobaciones y análisis por terminar. Por tanto, su propia explicación introducía el matiz que minutos antes había eliminado.

Esto no significa que pueda atribuirse a los migrantes un problema generalizado de salud pública ni que pueda establecerse el origen de todos los casos. Significa algo bastante más sencillo: si todavía se está investigando la procedencia de algunos contagios, resulta arriesgado cerrar el debate con una afirmación absoluta. Y en una ministra de Sanidad la precisión debería importar más que el titular político.

Aislar es “xenófobo”, pero crear espacios específicos no

La contradicción volvió a aparecer cuando García atacó al Partido Popular y a su presidente Alberto Núñez Feijóo, por plantear medidas de cuarentena o aislamiento para los migrantes llegados a Ceuta. La ministra llevó rápidamente el debate al terreno de la xenofobia.

Sin embargo, ella misma explicó que una de las primeras necesidades planteadas por Sanidad había sido disponer de espacios y circuitos específicos para atender a los recién llegados. No es lo mismo una cuarentena obligatoria que organizar una asistencia sanitaria diferenciada. Evidentemente.

Pero precisamente por eso el debate debería haberse centrado en qué medida está médicamente justificada, durante cuánto tiempo y para qué casos, en lugar de convertir cualquier propuesta distinta a la del ministerio en una cuestión moral. El problema vuelve a estar en el lenguaje.

Del discurso sanitario y científico al ataque personal

Cada vez que la ministra se alejaba del texto, la comparecencia perdía además contenido sanitario y ganaba carga política. A un representante de Vox llegó a reprocharle su “comprensión lectora”.

Poco después, era la propia ministra de Sanidad quien se equivocaba con su apellido: le llamó Gómez cuando se apellida Gomis, David García Gomis. Y también pudimos apreciar más de un tropiezo verbal, incluido un llamativo “trenta” en lugar de decir treinta.

Errores que aisladamente serían simples anécdotas. El problema es que se produjeron precisamente mientras la ministra adoptaba un tono de superioridad frente a sus interlocutores. Y esa combinación resulta bastante menos elegante. La comparecencia volvió a dejar así uno de los problemas habituales de laministra: la política se come a la médica.

Cuando entra en la confrontación, la explicación técnica queda relegada y comienza una sucesión de réplicas, calificativos y ataques que terminan desviando el foco de aquello que supuestamente había ido a explicar.

El peor trabajo posible para un dircom

Todo esto adquiere otra dimensión después de la información publicada por PRNoticias sobre Giménez San Miguel.

Fuentes conocedoras de la situación apuntan a diferencias profesionales sobre la gestión política y comunicativa de la crisis y a tensiones entre Comunicación y otros ámbitos del gabinete. Desde el entorno de Comunicación se defendería, además, que hay problemas de gestión que ningún argumentario puede solucionar. La comparecencia sirve casi como demostración práctica.

Un director de Comunicación puede preparar datos. Puede ordenar argumentos. Puede anticipar ataques. Puede buscar la palabra exacta para evitar una contradicción. Lo que no puede hacer es sentarse debajo de la mesa del Congreso y tirar de la chaqueta de la ministra cada vez que decide abandonar los papeles.

Mónica García tenía este jueves una oportunidad para transmitir control en uno de los momentos más delicados de su gestión. Cuando leyó, lo hizo. Cuando improvisó, se desmintió, se enfrentó a los diputados y convirtió varios argumentos sanitarios en debates ideológicos.

Quizá el problema de Comunicación de García no esté en Comunicación. Y quizá por eso Giménez San Miguel se plantea su salida.

Seguiremos Informando…

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