Pedro Sánchez mira por la ventana de Moncloa y descubre un autobús esperando en la puerta.
—¿Una excursión de trabajadores?
Félix Bolaños, convertido una vez más en el diligente sirviente presidencial de la sátira, tiene que aclararle el pequeño malentendido.
—No, es el autobús que viene a recoger a los imputados del día.
Y así, con una sola escena, el vídeo resume buena parte del momento político que atraviesa el PSOE: causas judiciales, investigados, declaraciones pendientes y una agenda de tribunales que empieza a necesitar más plazas que un coche oficial. Video Tik Tok: @froilanespana
Próxima parada: Audiencia Nacional
La broma funciona porque la realidad ha dejado el terreno bastante abonado.
El nuevo curso político llega con diversas investigaciones alrededor del PSOE y del entorno del presidente. El 9 de septiembre, por ejemplo, está citada como investigada la gerente socialista, Ana María Fuentes, dentro del denominado caso Leire, que investiga presuntas maniobras para obstaculizar procedimientos judiciales que afectaban al partido y al Gobierno.
También continúan causas que afectan a Santos Cerdán, mientras Begoña Gómez permanece pendiente de juicio y José Luis Rodríguez Zapatero está siendo investigado por su presunta intervención en el rescate de Plus Ultra. Con semejante cuadro, el autobús satírico casi empieza a parecer una medida de eficiencia energética.
¿Para qué gastar cinco coches oficiales pudiendo poner una línea regular? Moncloa–Ferraz–Audiencia Nacional. Frecuencia: cada veinte minutos.
Bolaños, encargado también de la logística
En el universo del vídeo, Bolaños ya no se limita a apagar incendios políticos. Ahora también toca gestionar transportes. Lista de pasajeros. Documentación. Paradas. Y cuidado con dejarse a alguien en Moncloa, que luego toca mandar otro vehículo.
Pedro Sánchez, mientras tanto, contempla el autobús con la tranquilidad de quien aparentemente pensaba que aquello era una excursión sindical. Tal y como está el panorama judicial, quizá lo sorprendente sería lo contrario. Porque antes los partidos organizaban autobuses para llevar militantes a los mítines.
Ahora la sátira imagina al PSOE llenándolos camino del juzgado.
Eso sí, conviene distinguir el chiste de la realidad: el vídeo es una parodia y no existe, obviamente, ningún “autobús de imputados” organizado por Moncloa. Además, estar investigado o imputado no equivale a ser culpable y rige la presunción de inocencia.
Pero el humor político suele necesitar muy pocos ingredientes. Un autobús. Un presidente confundido. Y una actualidad judicial que prácticamente escribe sola el resto del guión.









