En la Tierra a miércoles, septiembre 2, 2026

EVIDENCIAS

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Y, dice la ministra: ‘Sólo trabajamos con EVIDENCIAS?… ¿Sira Abed Rego?

Porque, de evidencias vamos sobrados… Hace apenas unas semanas, Ceuta sufrió una entrada masiva de decenas de miles de personas procedentes y empujadas por Marruecos. Las imágenes dieron la vuelta al mundo. Una frontera exterior de la Unión Europea quedó completamente desbordada mientras el Estado reaccionaba tarde, improvisando y corrigiéndose sobre la marcha. Esta es la primera evidencia.

La segunda evidencia es que Marruecos volvió a demostrar que posee una capacidad extraordinaria para abrir o cerrar el grifo migratorio cuando sus intereses diplomáticos así lo aconsejan. Rabat no improvisa. Presiona. Negocia. Calcula. Y sabe perfectamente cuál es el precio de cada movimiento.

La tercera evidencia es que España continúa instalada en una política exterior donde casi siempre parece reaccionar a los acontecimientos en lugar de anticiparlos. Nuestro presidente ya no sabe con quién pelearse. Un día señala a la oposición, al siguiente a los jueces, después a los medios de comunicación, más tarde a Europa y, cuando llega el momento de mirar hacia el sur, aparece el silencio diplomático. Cuando no, se la arma a Putin o a los judios de Netanyahu… También los utiliza como distracción.

Mientras tanto, Mohamé VI juega otra partida. Porque esto hace tiempo que dejó de ser únicamente un problema migratorio. Es una cuestión de soberanía. De seguridad. De inteligencia. Y de credibilidad del Estado.Las evidencias continúan acumulándose.

Evidencia es que Marruecos mantiene periódicamente sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla.

Evidencia es que España sigue destinando cientos de millones de euros en cooperación, control fronterizo y acuerdos bilaterales con la esperanza de estabilizar una relación que nunca termina de estabilizarse.

Evidencia es que cada nueva crisis vuelve a colocar a Ceuta y Melilla en el centro del tablero geopolítico.

Evidencia es que miles de españoles contemplan con incredulidad cómo la principal preocupación del Gobierno parece consistir en controlar el relato mientras otros controlan los tiempos y nos la clavan una y otra vez.

Y evidencia también es que una democracia fuerte no puede permitirse depender permanentemente de la voluntad política de un país vecino para proteger una de sus fronteras. Lo demás son discursos. Las evidencias hablan solas. Y las fronteras también.

pedro de aparicio y pérez de Lucentis…

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