Hay imágenes que necesitan pocas explicaciones.
Durante semanas, Nacho Abad ha sido uno de los rostros televisivos más contundentes al analizar la crisis de Ceuta, cuestionando la actuación de Marruecos, el papel de Mohamed VI y la respuesta ante la entrada masiva registrada en la ciudad española.
Pero las redes tienen memoria.
Y ahora han recuperado unas imágenes bastante incómodas para el presentador: Abad asistiendo a la recepción organizada por la Embajada de Marruecos en Madrid con motivo de la Fiesta del Trono de Mohamed VI.
El vídeo ha vuelto a circular acompañado de acusaciones de hipocresía y de una pregunta bastante sencilla: ¿cómo se pasa de señalar duramente a Marruecos ante las cámaras a acudir a una celebración organizada por su propia representación diplomática?
El giro que las redes no han perdonado
En el vídeo difundido por Joan Mena, la secuencia juega precisamente con ese contraste.
@joanmenaa Cuando a Nacho Abad lo pillan con un acto hipócrita, se saca de la manga un bulo 👇
♬ sonido original – Joan Mena
Por un lado aparece el Nacho Abad que cuestiona duramente la actuación marroquí durante la crisis de Ceuta. Por otro, las imágenes del periodista en la recepción de la Embajada. De la indignación televisiva al acto diplomático.
Internet no necesitó mucho más. Las críticas comenzaron a multiplicarse y algunos usuarios llegaron incluso a acusarle de “traición”, algo que el propio periodista ha rechazado de manera tajante.
“Fui a trabajar”
Abad ha terminado respondiendo públicamente. El presentador reconoce que estuvo en la Embajada de Marruecos el mismo 30 de julio, fecha de la entrada masiva en Ceuta, pero rechaza que acudiera allí para celebrar nada.
Su explicación es que estaba trabajando.
“Yo fui a la embajada de Marruecos dando la cara, sin esconderme”, ha defendido, asegurando además que acudió con la intención de localizar y preguntar a los ministros presentes. También ha respondido a quienes le acusan de estar de fiesta señalando que no fue allí “a emborracharse”, sino a ejercer como periodista.
Y esa explicación cambia una parte importante del relato.
Estar presente en una recepción diplomática no implica compartir la política del país anfitrión y un periodista puede acudir legítimamente a un acto de estas características para obtener información, contactos o declaraciones.
Pero también existe otra realidad difícil de evitar: la fotografía es demoledora.
El problema no es ir, sino cómo queda
El episodio demuestra una vez más que en televisión se puede controlar el discurso, pero no siempre la imagen.
Cuando un presentador construye durante semanas un relato especialmente duro contra Marruecos y después aparece en una recepción oficial de su Embajada, el contraste resulta demasiado atractivo para las redes. Puede existir una explicación profesional. Puede haber ido a trabajar. Puede haber buscado ministros. Pero el meme ya estaba servido.
Especialmente cuando la crisis de Ceuta ha colocado precisamente las relaciones entre España y Marruecos en el centro de la discusión política y mediática.
El periodista ha defendido su derecho a acudir al acto como periodista y ha reafirmado su “lealtad” a España frente a quienes le han acusado de todo lo contrario. El problema es que las redes suelen conceder bastante menos espacio para las explicaciones.
Primero ven el vídeo. Después dictan sentencia. Y en este caso la imagen era demasiado sencilla:
Marruecos recibe críticas en el plató y a Nacho Abad en la Embajada.










